Sufrió derrame en el palco

El veterinario Feliciano Gallego en estado grave

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La tarde de ayer no fue solo rica en matices taurinos también tuvo un componente triste que ocurrió durante la lidia del segundo de la tarde cuando Feliciano Gallego, asesor veterinario, sufría un desvanecimiento en pleno palco presidencial.

SUSTO EN EL PALCO. FOTOS: J.Mª BALLESTER.

Feliciano tomando notas del comportamiento... ...del segundo toro en el caballo de picar. Y segundos después desplomándose súbitamente.

Antonio Girol.-

No hay dicha completa.  Así podríamos definir la tarde de ayer muchos  de los que nos encontrábamos en la plaza. La alegría que suponía ver reaparecer a José Tomás en el ruedo de Pardaleras y encima verle triunfar junto a su compañero Julián López ‘El Juli’ estuvo empañada por los sucesos acaecidos en el palco segundos antes de que el diestro de Galapagar fuese a cumplimentar el oportuno permiso presidencial. En ese instante, Feliciano Gallego, asesor veterinario encargado de acompañar al presidente Antonio Paiva en el festejo, se desplomaba de manera súbita.

En un principio, todos los que nos encontrábamos cerca de Feliciano, como era mi caso, pensamos en una bajada de tensión o un colapso por golpe de calor debido a las altas temperaturas que se vivieron en el coso badajocense durante la celebración de la corrida.

Rápidamente una enfermera y un médico que se encontraban en el tendido subieron hasta el palco para auxiliar al bueno de Feliciano e instantes después llegaban los servicios del 061, que tras intentar estabilizar al asesor se lo llevaron en camilla hasta la ambulancia que esperaba a la puerta de la plaza para conducirlo rápidamente al Hospital Infanta Cristina, en el que se le intervino de manera urgente de un derrame cerebral. Su estado es grave y no se descarta volverle a intervenir a lo largo del día de hoy.

No les voy a negar la tristeza que en este momento me embarga porque me une una buena amistad con Feliciano, quien el pasado miércoles me acompañaba en la entrega del premio taurino que me concedía el Hotel Río, de cuyo jurado forma parte; y minutos antes de que sufriese ese accidente vascular ambos habíamos estado comentando el juego del primer toro y bromeando sobre el cigarro puro que tenía entre manos y el buen aroma que desprendía.

Ojalá que muy pronto podamos los dos retomar esa charla que ayer se cortó de forma inesperada,  y a su vez continúe dándome lecciones de conocimientos veterinarios. Pero sobre todo  quienes nos preciamos de tenerlo por amigo estamos deseando  darle un abrazo porque si algo caracteriza a Feliciano es su cercanía, afabilidad  y simpatía, que le ha valido para ganarse el cariño y el respeto del mundo del toro.

En las fotos que acompañan a esta noticia se puede observar a Feliciano tomando notas sobre el comportamiento del segundo toro en el caballo, segundos antes de desplomarse.

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