Curtido en la batalla

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Hay toreros a los que el destino les ha puesto en el camino de la veta dura del toreo. En él tienen que ir haciéndose a base de vérselas con los novillos más duros. Es el caso de Rubén Lobato, al que podemos ver en el siguiente reportaje que hemos titulado’curtido en la batalla’.

Antonio Girol.-

Como una estampa sacada de otro tiempo. Cambien ustedes el color por el tono sepia e inmediatamente se podrán trasladar mentalmente a esas fotos antiguas de aquellas novilladas de comienzos del siglo XX en cualquier pueblo de la baja Extremadura.

En las que se lidiaban astados de media sangre que respondían a nombres tan rimbombantes como Topete, Vinagre o Cuervo, y que han perdurado en la memoria colectiva año tras año por su imponente trapío, exentos de toda hechura, pero que curtían a tipos que se jugaban la vida a carta cabal y dejaron su nombre impreso en los tomos de El Cossío. No, no estamos en los comienzos del siglo pasado.

Tauromaquia imperecedera. (FOTO: Antonio Fdez. García)

Sin embargo aún perdura hoy en diferentes rincones la tradición de querer ver en sus ruedos a los astados de más volumen sin importar que quien se ponga delante tenga mayor o menor bagaje. No es el caso de quien nos ocupa – Rubén Lobato -, un chaval al que le ha tocado transitar por el camino más agreste de la siempre difícil senda del toreo, prácticamente desde que cambiase los dientes de leche taurinamente hablando, cuajándose hasta el punto de repetir en muchos pueblos donde la anterior temporada dejó su impronta.

Rubén, con la fiel compañía de Pepe Sevilla (su mentor), ha ido labrando su porvenir jugando a la carta que le quedaba, que no era otra que la de esas plazas a las que antes hacía alusión. Aquellas en las que el tiempo parece que se hubiese detenido entre sus ajadas talanqueras y como prueba nada mejor que el siguiente reportaje gráfico.  Observen el cuajo de los novillos de Eusebio Naranjo lidiados hace una semana en Hervás. Y fíjense, por ejemplo, con las ‘hechuras’ del primer galán.

Sí, no cabe duda de que su tránsito formativo ha sido especialmente escarpado. Sin embargo, poco a poco, empieza a vislumbrar la meta del debut con caballo. Y al final, en una carrera de fondo como es la taurina, todo esfuerzo deja su poso y las experiencias vividas son las que moldean el alma del torero.

Pero ese será otro camino, mas si algo habrá quedado claro es que por duro que sea a ellos no los cogerá desprevenidos.

RUBÉN LOBATO, CURTIDO EN LA BATALLA. FOTOS: ANTONIO FDEZ. GARCÍA.

Como en una estampa de otro tiempo... ...cuando para curtirse como torero... ...al igual que aquellos lidiadores del siglo pasado...
...que se enfrentaban a toros que... ...han perdurado en la memoria de los pueblos... ...y antes los que había que matar...
...o morir....
Pero toda herencia del pasado... ...tiene hoy su eco en la tauromaquia moderna... ...de mano baja y riñones encajados...
...donde la gracia del remate... ...es la antesala a una nueva serie... ...por el otro pitón...
...y es que cuando a diferencia de antes... ...hay hechuras aunque haya volumen.... ...es más sencillo crear arte en la arena....
...que encuentre el eco de las gradas en la vuelta de honor.