BADAJOZ - Segunda de feria

Diferentes formas de llegar a un mismo lugar

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Interesante novillada picada en la que los tres jóvenes toreros muestran sus credenciales a través de la pureza, la raza y la pinturería como principales bazas con las que conseguir su propósito de salir en hombros.

LA FICHA

TOROS: Se han lidiado novillos de Jandilla, bien presentados y de juego variado.

ESPADAS:

– Tomás Campos ( azul rey y oro) oreja y oreja.
-José Garrido (obispo y oro), oreja y dos orejas.
-Posada de Maravillas ( rosa y oro), dos orejas y ovación

INCIDENCIAS: Un cuarto de plaza en tarde calurosa. Presidió José M. Gordillo. Tomás Campos tuvo que pasar a la enfermería tras despachar al cuarto de la tarde.


Parte médico: El novillero Tomás Campos de Diego sufre traumatismo de la rodilla izquierda, con varetazo y posible rotura fibrilar del gemelo interno. A descartar con radiografías lesión de la cabeza del peroné. Dr. Hernández de la Rosa.

Los tres novilleros abandonando la plaza en hombros. (FOTO: Gallardo)

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OPINIÓN (AL QUITE)

El hijo de Rosalía

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GALERÍA de CUADRILLAS
LAS OTRAS IMÁGENES

 

Antonio Girol.-

Hay novilladas que tienen marchamo de corrida de toros. La de hoy es una de esas tanto por la presentación del ganado enviado por Borja Domecq al coso de Pardaleras como por la dimensión de los novilleros  que, cada uno en su registro, han demostrado tener recursos para saber sobreponerse a las exigencias que les demandaban sus antagonistas. O lo que es lo mismo tener una cabeza privilegiada para el toreo.

Tomás Campos traía el aval de tres actuaciones en Las Ventas en las que había dejado grato recuerdo y dos vueltas al ruedo en La Maestranza. El llerenense tiene un corte de toreo de una pureza que engancha a públicos selectos por la verdad con la que se coloca a la hora de citar, generalmente dando el pecho, y de embarcar y llevar las embestidas con la bamba de su muleta sin hacer uso del recurso del pico.

A su primero de tanto como quiso torearlo de esta manera hubo ocasiones en que salió atropellado porque el animal, que se vino arriba en banderillas, apretaba bastante hacia dentro. Lo había recibido con mucha cadencia con el capote y muy toreras resultaron las chicuelinas al paso con las que puso a la res en suerte. La voltereta que se llevó, sin consecuencias, al epilogar con circulares invertidos no sería más que un aviso de lo que vendría más tarde. Mató de estocada tras pinchazo inicial y paseó una oreja.

En el cuarto volvió a dejar muestra de su calidad en las formas. Había salido el utrero muy reservón, dando frenazos en los primeros encuentros con el capote, sin embargo Campos le echó muy bien los vuelos al hocico consiguiendo mecer los brazos a la verónica.

Apretó el de Jandilla en el caballo que montaba Pedro Geniz y se vino pronto en banderillas permitiendo que José Manuel Montoliú se luciese teniendo que saludar montera en mano. Sin embargo lo que podía parecer bravura no era más que genio como quedó demostrado en la faena de muleta en la que el torero le ganó la partida a base de una lidia más propia de un torero consagrado, maduro, ya hecho, que de un novillero con caballos sin más bagaje que un par de temporadas y un puñado de fechas en su currículum.

 

Soberbio derechazo de Tomás Campos. (FOTO: Gallardo)

Acertó de pleno el maestro de la Banda de Música eligiendo Domingo Ortega como pasodoble que amenizase la labor del joven porque los naturales que desgranó tuvieron ese aroma de maestrazgo que tenía el toreo recio del maestro de Borox. Hasta tal punto que el novillo vio perdida su pelea y se refugió en los chiqueros.

Y allí cometió Tomás el único lunar de su actuación al ir a buscar pelea en aquellos terrenos cuando la faena estaba más que hecha con lo bien que había cuajado al astado al natural. Entre las puertas de arrastre y chiqueros el animal se sintió protegido y tiró de todos sus recursos para intentar ganar lo que no podía en los medios. Así coceó varias veces y en una de las embestidas alcanzó al novillero propinándole un fuerte tantarantán, que luego repetiría al verse herido por la espada. Fue premiado con una oreja, que para un servidor y más viendo como se desarrolló el festejo se le antojó corto premio para el mucho esfuerzo que había hecho el novillero.

Así lo creo viendo como sus dos compañeros de cartel han cortado al menos dos orejas en uno de sus novillos. Las cortó Garrido del quinto y sinceramente me pareció que ese premio hubiese sido más justo en el segundo. La faena a este ejemplar, de capa jabonero sucio, tuvo el denominador común de la raza puesta al servicio de la lidia a través de una cabeza privilegiada para el toreo. Supo ver el pacense perfectamente los defectos de su antagonista y sacarle provecho desde el minuto uno cuando lo paró de capote con la rodilla genuflexa.  Idéntica manera con la que comenzó la faena de muleta. Y en ambos inicios el de Jandilla hizo la misma jugada de frenarse.

Garrido llevando muy pulseado al natural al jabonero. (FOTO: Gallardo)

Viendo que el animal tenía facilidad para acortar las embestidas le cambió los terrenos y la mano. Así por el izquierdo, a base de poderle mucho, fue sacando naturales de mucha enjundia. Faena más que interesante por cómo había resuelto el novillero en la cara del toro, lo cual dice mucho y bien de su inteligencia. Enterró la espada hasta los gavilanes y le concedieron un apéndice

Dos pasearía del quinto. Un ejemplar complicado que tenía más teclas que tocar que un piano de cola y al que había parado en el centro del ruedo a modo de portagayola pero en lugar de larga cambiada en este caso por saltilleras.

Tras los dos soberbios pares que colocó ‘El Fini’ que, junto a Amores, saludó ovación por su labor, comenzó Garrido a pulsear con suavidad la reservona embestida de su oponente.

Complicado por su condición de poner el freno a la tercera embestida, lo que impedía que las series saliesen limpias al tocar constantemente las telas o bien por acortar el viaje o por tirar un tornillazo al final del muletazo en cuanto se sentía exigido.  El público más pendiente de Nerva que del tremendo esfuerzo que se estaba llevando a cabo en el albero terminó por posicionarse a favor de la banda y los olés rompían con fuerza únicamente cuando el famoso solo hacía acto de presencia en las notas musicales.  Quiso Garrido cambiar esta tónica con el recurso de unas manoletinas de rodilla y remató con una estocada recibiendo.

Posada de Maravillas posee dos cosas que son muy caras. La primera es una mano izquierda que es de auténtico oro. Y la segunda, una capacidad de expresión en la plaza que le hace conectar con una rapidez pasmosa en los tendidos. Esta tarde le ha faltado redondear cada una de sus dos faenas sin que ello signifique que no haya estado muy bien en sus dos toros. Si bien es verdad que ha habido cierta intermitencia.  No pudo regalarnos lances a la verónica en ninguno de los saludos capoteros. Aunque el quite por este palo al sexto tuvo el sabor de su particular toreo de capa.

El tercero, que no gustaba por la mañana a las cuadrillas en el sorteo, pareció tener algún problema ocular porque iba siempre cruzado a los cites, sobre todo por el lado derecho abriéndose más por el izquierdo. Lo cual le vino bien al menor de la dinastía Posada dado su enorme talento al torear al natural metiendo la barbilla en el pecho y encajando los riñones. De esa manera dio un par de series que hicieron que la banda atacase con Manolete. Y ahí surgió la chispa de ver al novillero que vestía de rosa evocando el recuerdo del monstruo al dar una tanda de derechazos muy mayestáticos que tuvieron el diapasón de la ligazón. Esa misma que el torero cordobés aportó a la tauromaquia.

Natural encajado de Posada de Maravillas al último. (FOTO: Gallardo)

Duró un instante que es el tiempo que suelen durar los chispazos, luego retornaría el toreo barroco de Maravillas en los ayudados por bajo que precedieron a la estocada entera tendida que precisó de un certero golpe de cruceta para atronar a su antagonista. Le pidieron con fuerza las dos orejas, el presidente concedió una y cuando las mulas empezaban a arrastrar al de Jandilla, el usía rectificó y concedió un segundo trofeo. Mal por las formas y mal por la concesión.

Pero como dice el refrán no hay mal que por bien no venga ya que hubiese sido injusto no ver salir por la puerta grande a Posada de Maravillas acompañando a Campos y Garrido. Y así habría ocurrido porque en el último solo pudo saludar una ovación por su fallo con la espada. Una lástima porque a este novillo le enjaretó la mejor serie de naturales del festejo  que enloquecieron al respetable. Lo estético suele llegar con mucha facilidad a los tendidos y eso fue lo que ocurrió. Conforme se sucedían los trazos de muletazos que besaban el albero el clamor iba subiendo de decibelios hasta alcanzar el cenit con el de pecho que cerró la tanda.  Siguió por ese pitón y continúo dejando patente que su izquierda es prodigiosa y engancha tanto a los astados en los flecos de la franela como a los aficionados.

Esos mismos aficionados que aplaudían a los tres novilleros cuando enfilaban la puerta de cuadrillas en hombros de capitalistas tras haber disfrutado de una novillada de mucho interés, con un trío de jóvenes que tienen mimbres para llegar a lo más alto.

AL QUITE (OPINIÓN)

EL HIJO DE ROSALÍA

Antonio Girol.-

El hijo de Rosalía era la primera vez que asistía en directo a un festejo taurino. Pensó que era la ocasión ideal para hacerlo porque se sentía identificado por edad con los tres novilleros que aparecían anunciados en el cartel. A sus catorce años quería conocer de primera mano cómo era ese espectáculo que tanto subyugaba a sus padres cada año al llegar San Juan.  En muchas ocasiones les había visto ir a la plaza colmados de ilusión y regresar con sus miradas palpitantes de emoción, de ahí que pensase que había llegado el momento de vivirlo en primera persona. Que era su hora.

Acompañado de su madre, con la que había querido compartir la experiencia, se encaminó a la plaza y se ubicó en el tendido 2, fila 9. Un buen lugar desde el que seguir las evoluciones de un rito totalmente nuevo para él. Desde allí vio como se abría el portón de cuadrillas y de la oscuridad que cortaba un chuchillo de luz aparecía la terna que componía el cartel de la tarde acompañados de sus hombres de confianza a pie y a caballo.

Desde su privilegiada atalaya comprobó que la mayoría de los valores que con tanto ahínco le habían ido inculcando se reflejaban en el centelleo de aquellos alamares que refulgían al sol sin lograr apagarse cuando acudía la penumbra de la sombra: La humildad de quienes poseen más experiencia en sus vidas poniéndola al servicio de los más jóvenes, el triunfo de vencer al miedo que supone enfrentarse a un animal nacido para ser la parte más importante de un rito ancestral, el espíritu de superación, la  valía del esfuerzo, la gloria y la caída, la mala suerte, el compañerismo…Uno a uno esos valores que tantas veces había escuchado o sentido estaban allí juntos, cosidos con hilos de oro y plata y envueltos por el celofán del brincado de las notas musicales de la banda.

Por eso cuando vio marcharse en hombros a los tres espadas entre el centelleo de sus trajes comprendió que aquellos guiños de luces no eran más que llamadas para que volviese mañana a la plaza. Y con esa cantinela regresó a su casa. La fiesta continúa viva, un nuevo adepto se suma a su causa.


GALERÍA GRÁFICA (GALLARDO)

Tomás Campos

José Garrido.

Posada de Maravillas.

Tomás Campos

Tomás Campos

Tomás Campos

Tomás Campos Tomás Campos Jose Garrido.
José Garrido. José Garrido.

José Garrido.

José Garrido. Posada de Maravillas. Posada de Maravillas.
Posada de Maravillas. Posada de Maravillas. Tomás Campos
Tomás Campos Tomás Campos José Garrido.
José Garrido. José Garrido. Posada de Maravillas.

Posada de Maravillas.

Posada de Maravillas.

Posada de Maravillas.

Posada de Maravillas.

La terna a hombros.


GALERÍA DE CUADRILLAS (GALLARDO)

Manuel Izquierdo.

José Manuel Montoliú.

Jesús Díez 'El Fini'
Fernando González.

Antonio Torrado Palomo.

Manuel Larios

Manuel Izquierdo.

'El Cigarrón' vestido de forma impoluta, como deber ser. Pepe Elbal de regreso a su casa.

OTRAS IMÁGENES (GALLARDO)

Sin duda hay vida inteligente ahí fuera... Los maestros Luis Reina y Luis Reinoso 'El Cartujano' Amaro, Curro Damián y Ledesma.
Moreno de Terry mostrando el cartel de Mérida. Ramiro Moreno, Pepe y Jesús Reynolds. Albertito no se pierde una gran cita.
Noelia López, a punto de entrar en directo. En saliendo el sol, morenos al canto. Fernando Valbuena y su hija.
Hawaii, Bombay... Juventud, divino tesoro... Fran Salgado, Euguenio Cubino, Luis Jacinto García Barreto, ganaderos y buenos aficionados.

Luis Díaz Ambrona

La señora no acaba de acordarse de qué le suena la chica.

Ojos de mar en calma

Juan Ángel tomando notas para su crónica en HOY

Te perdonamos el amarillo por ser tú, pero no lo repitas.

Ensayando la coreografía para las casetas de feria.

Un collar de mucho peso

Lola Burgos, digna heredera de la afición de su padre.

Bea y Estefanía trabajando a destajo. Normal que tuvieran sed.

Joana, esposa de Luis Carlos Franco y el ganadero Murteira Grave

En nuestro CANAL VIDEO pueden ver un resumen de la novillada.

Si usted desea adquirir algunas de las fotografías de estas galerías no dude en ponerse en contacto con nuestro fotógrafo a través del mail gallardo@badajoztaurina.com