Muñeco, de Cayetano Muñoz, en Sevilla

Un toro para continuar soñando como ganadero

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Se dice que la cara es el espejo del alma. Al menos en los seres humanos. En los toros sin lugar a duda ese espejo, en este caso de la raza, son las hechuras. Y ‘Muñeco’ que así se llamaba el cuarto toro de Cayetano Muñoz lidiado esta tarde en Sevilla demostró lo acertado del axioma. Precioso por fuera y bueno por dentro. Tuvo clase y son en sus embestidas, fijeza,  nobleza y raza, de ahí que no quisiese nada por arriba y sí siempre todo por debajo de la pala del pitón. En definitiva el antagonista con el que sueñan los toreros y un toro para continuar soñando como ganadero. ¡Enhorabuena!