LLERENA - Corrida de toros mixta

Muchas ganas y escasa sensibilidad

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Tomás Angulo y Jesús Díez abandonaron la plaza de toros de Llerena en hombros tras cortar dos y tres orejas, respectivamente. A Tomás Campos, que sorteó el peor lote, le faltó un trofeo para acompañar a sus paisanos en la salida por la puerta grande.

LA FICHA

TOROS: Se han lidiado toros de Cayetano Muñoz (1º y 2º) y José Luis Iniesta (4º y 5º) bien presentados y de juego desigual. Y novillos de José Luis Iniesta (3º y 6º), buenos.

ESPADAS:


Tomás Campos (nazareno y oro), oreja y ovación con saludos.
Tomás Angulo ( blanco y oro con cabos negros ), oreja con petición de la segunda y oreja con petición de la segunda.

Jesús Díez (rosa palo y oro con cabos negros), oreja y dos orejas

INCIDENCIAS: Lleno. Tarde de temperatura agradable. Presidió Antonio Mesa.

Tarde histórica, tres espadas de Llerena por primera vez juntos en su plaza de toros (FOTO: Gallardo)

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Antonio Girol.-

El toreo es ante todo sensibilidad. Cualidad que he echado de menos esta tarde en Llerena. Primero por la falta de afectividad del público hacia los tres toreros al no tributarles una cerrada ovación cuando se rompió el paseíllo. Hubiese sido un gesto bonito hacia tres llerenenses que por primera vez actuaban en la plaza de toros de su pueblo.  Y, en segundo lugar, del presidente del festejo. En este caso por no poseer la suficiente delicadeza a la hora de calibrar la balanza tras las faenas de chavales muy poco toreados que tuvieron que vérselas con animales nada fáciles y con muchas teclas que tocar para manos tan inexpertas.

Es el caso de Tomás Campos, que con la de esta tarde sumaba su cuarta corrida desde que en junio del pasado año fuese investido matador de toros en Badajoz: dos actuaciones en 2014 y otras dos en 2015. Por muy inteligente que sea un torero la falta de bagaje se le nota, más aún cuando delante tienes un toro al que técnicamente le tienes que hacer todo muy bien para que no vaya a peor. Como fue el caso de su primero. Un animal al que había que abrirle los caminos desde el inicio en el saludo capotero. Romaneó en el caballo pero no significó que se rompiese en el peto, ni que se le picase. Exigía el toro que se le empujase hacia adelante y además que se le pulsase mucho las embestidas para que no se descompusiese al tocar las telas. Como ya había ocurrido en el capote. De ahí que en cuanto rozó un par de veces la franela comenzó a soltar la cara en constantes derrotes. Provocando que conforme avanzaba la faena, avanzasen también las complicaciones de un astado que terminó violento. Tomás Campos estuvo firme, sin aspaventarse en ningún momento, sorteando derrotes y alguna colada. Mató de entera ligeramente caída y fue premiado con una oreja.

El cuarto salió de toriles con el freno de mano echado y no lo quitó ni cuando lo arrastraban para el desolladero. Campos, que tiene un concepto del toreo muy clásico, y busca siempre hacerlo todo con pulcritud y limpieza hasta el punto de que le cuesta conectar con esa parte del público menos entendida o más pobre en matices, le enjaretó una faena en la que siempre estuvo perfectamente colocado dando el pecho y con la muleta presentada como mandan los cánones, es decir, cogida por el medio del palillo y presentada plana. De esa guisa fue arrancando tandas a un animal de medias embestidas que terminó por pararse completamente teniendo el toreo que poner todo lo que le faltaba a su antagonista. Con un par de pinchazos hondos terminó con la vida del ejemplar de José Luis Iniesta, y aunque el público pidió con energía la oreja, ésta no le fue concedida impidiendo de ese modo que se abriese la segunda hoja de la puerta grande.

Lo dicho de Campos y sus pocas oportunidades se puede aplicar a Tomás Angulo que esta tarde vestía por tercera vez de luces como matador.  Tenía el jabonero de Cayetano Muñoz mejor aire que su hermano y así lo evidenció de salida. Angulo lo saludó con un recibo por cordobinas cosidas a unos lances a la verónica.  Probó el estado de su bravura tras el puyazo con un quite por saltilleras. En los medios, sin enmendarse, dio comienzo al último tercio con una serie de ayudados por alto. Tomaba bien los vuelos el astado y el de Llerena le cogió bien el ritmo por el pitón derecho. Mejores aún fueron los naturales que instrumentó a continuación, sin embargo al rematar con el de pecho el animal le vio y lo lanzó por los aires.  Tras la voltereta el toro desarrolló sentido sin embargo Tomás Angulo no se arredró y no solamente extrajo una buena serie de redondos sino que volvió a echarse la muleta a la mano izquierda, y sin temblarle el pulso, volvió a instrumentar otra tanda de naturales.  Faena de mucha fibra que remató de una estocada algo caída. Le pidieron con fuerza las dos orejas, sin embargo solo le fue concedida una de ellas que cariacontecido paseó por el anillo.

El quinto, al igual que el cuarto, también tenía en perfecto estado las pastillas de freno como se pudo comprobar en el recibo de saludo por verónicas de rodillas en el que puso en un aprieto al torero llerenense. Lo evidenció igualmente en el tercio de muleta, tanto en los doblones iniciales como en las series por uno y otro pitón. Frenazos que llevaban aparejados molestos cabezazos con los que el toro buscaba quitarse de en medio la tela que le era ofrecida. No se aburrió el joven espada que terminó por ‘montarse’ encima de su antagonista a base de perseverancia y pundonor.  Mató de estocada trasera. Otra vez le fueron pedidas con ahínco los dos trofeos que a juicio del presidente quedó en uno. Suficiente en este caso para abrir esa segunda hoja de la puerta.

Jesús Díez ha tenido mayor fortuna con sus antagonistas. Los dos novillos de José Luis Iniesta han resultado mejores colaboradores que sus hermanos mayores. De rodillas en los medios comenzó la faena de muleta a su primero. Aunque por el lado derecho el utrero se desplazaba con buen son, no terminaba de hacerlo con boyantía pues soltaba la cabeza. Rápidamente Jesús probó por el izquierdo, y por ahí extrajo los mejores pasajes de su faena. Naturales en los que corrió muy bien la mano llevando muy largo al animal. Series que llegaron mucho al público por la ligazón que empleó el llerenense. Una vez exprimido el de Iniesta por ese pitón, el novillero optó por acortar distancias y de esa manera continuar faena con un circular invertido, antesala del epílogo por manoletinas. Al instrumentar la segunda se dolió del hombro y tuvo que ser auxiliado por sus compañeros que le ayudaron a colocarlo en su sitio. A pesar de ello pudo entrar a matar aunque al estar mermado físicamente no pudo hacerlo de forma efectiva. Cuando por fin atronó a su antagonista le fue concedida una oreja.

El sexto requería suavidad y así obró Jesús Díez por medio de tandas en las que acarició con los vuelos de su muleta las embestidas del noble animal de Iniesta. Sin apretar en ningún momento al utrero le fue enjaretando series ligadas que conectaron de inmediato con el tendido. Al torear al natural sufrió un pequeño susto al colársele la res por un alarde de confianza. Repuesto siguió toreando para terminar por acortar distancias y meterse en los terrenos de cercanía para terminar de extraer el poco gas que aún le quedaban al astado. Puso broche a su faena por medio de manoletinas antes de dejar una estocada en lo alto de efecto inmediato. A diferencia de sus compañeros, en esta ocasión si le fueron concedidos los dos trofeos que se le pidieron. Premio que sumado al anterior le valían para acompañar a su paisano Tomás Angulo en la salida a hombros bajo los sones del popular pasodoble La Puerta Grande, de Elvira Checa.


GALERÍA GRÁFICA (GALLARDO)

Tomás Campos

Tomás Angulo

Jesús Díez

Primer paseíllo en su pueblo

Tomás Campos

Tomás Campos

Tomás Angulo Tomás Angulo Tomás Angulo
Tomás Angulo Tomás Angulo

Jesús Díez

Jesús Díez Jesús Díez Jesús Díez
Jesús Díez Jesús Díez Tomás Campos
Tomás Campos Tomás Campos Tomás Campos
Tomás Campos Tomás Campos Tomás Angulo

Tomás Angulo

Tomás Angulo

Jesús Díez

Jesús Díez

Angulo y Díez, a hombros


CUADRILLAS (GALLARDO)

Manuel Larios Antonio Lavado Raúl Cervantes

OTRAS IMÁGENES (GALLARDO)

La terna junto al alcalde de Llerena Antonio Muñoz  y Chiqui Medina Serafín y José, aficionados de Valencia del V.
La familia Muñoz y los hijos del mayoral de la casa Las incondicionales Isabel y Cristina Campos brindando al maestro Luis Reina
Emotivo brindis de Tomás Angulo Paco Ruiz jaleando a su torero Momento de apuro

Cazadora cazada

José Garrido viendo a sus amigos

El padre de Jesús Díez

Noelia López, José Cutiño, Luismi y Mati Ramos

Que no quiero verlo...

...pues mira a la sombra

...yo solo medio, medio

Brindis de Díez a su apoderado

Déjales que aplaudan, nosotros hagamos un selfie

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