AL QUITE

Donde dije sección de toros, digo Peter Janssen

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“…Un tipo que no ha elegido vivir en esta tierra por azar o porque sea un enamorado del buitre negro; y que a estas horas andará por Don Benito más feliz  una perdiz pensando que no solo se cachondea de la justicia española sino que encima van los del HOY y le hacen una entrevista, en la que solo ha faltado que el entrevistador le diese un besito y le preguntase a qué hora se va a dormir para ir a arroparle…”

Antonio Girol.-

No salgo de mi asombro, y eso que ya han pasado varias horas, desde que vi la portada de la edición del sábado del periódico HOY con la imagen de Petrus Johannes Martinus – Peter Janssen en los carteles –  sujetando una pancarta delante de la plaza de toros de Don Benito, y el titular en el que llama asesinos a los toreros.  Así, sin vaselina. Por cierto, hay que ver lo barato que sale en este país llamar asesino a alguien, y aún más si al que así se le llama se viste de luces. Sale tan barato que incluso el diario de mayor tirada de la región icono de la tauromaquia te ofrece el ‘altavoz’ de su portada para que hagas uso de tu derecho “democrático” a tildar de ese modo a quien te salga de las…barbas.

Medio de comunicación que hasta hace poco más de un par de años se ufanaba de ser el adalid de la información taurina con sección diaria propia y edición de un anuario que veía la luz allá por el mes de marzo, coincidiendo con la feria de Olivenza (la cual reporta anualmente caudalosos dividendos a esta provincia, cuestión que es importante resaltar, y recordar) Periódico que de la noche a la mañana fusiló esa sección diaria y convirtió el anuario en el que un servidor participaba en un simple DVD de imágenes, y que ahora ejerce de portavoz del mayor activista antitaurino. Un tipo que no ha elegido vivir en esta tierra por azar o porque sea un enamorado del buitre negro; y que a estas horas andará por Don Benito más feliz que una perdiz pensando que no solo se cachondea de la justicia española sino que encima van los del HOY y le hacen una entrevista, en la que solo ha faltado que el entrevistador le diese un besito y le preguntase a qué hora se va a dormir para ir a arroparle. ¡Cuánto mimo y jabón en tan parcos renglones!

Entrevista en la que el tal Janssen, erigido en salvador del ‘Hermano Toro’, dice que si estuviese con una pancarta en la puerta de una plaza en lugar de cometer la ilegalidad (lo de ilegalidad lo digo yo, no él) de saltar al ruedo durante la lidia nadie habría contactado con su persona para entrevistarle. Si no fuese tan grave me haría hasta gracia la forma en que chulea al entrevistador y al periódico que le ha dado ‘la alternativa’ para que le conozcamos mejor, y así de paso los lectores se sientan identificados con su reivindicación. Lo mismo ese es el objetivo de la entrevista… ¡A saber qué ha pretendido el director de HOY con esta afrenta a la tauromaquia! A la que allá por marzo de 2010 defendía a capa y espada (perdón por lo de espada) en el Club Taurino Extremeño de Badajoz durante la presentación de la sección de toros. Cómo hemos cambiado, que cantase Presuntos Implicados.

Añade además el holandés saltarín, con manifiesta ignorancia, que cuando él salta al ruedo el toro no puede hacer daño a nadie porque está agonizando. Si enfrente hubiese tenido a un periodista menos ignaro que Alejandro Calero, éste le habría recordado como murió Yiyo, o le habría dicho que le preguntase al banderillero Manolo Rubio qué te puede hacer el agonizante animal cuando vas a rematarlo con la puntilla. Claro que en ausencia de réplicas periodísticas a tan insensatas afirmaciones, algunas personas que lean la entrevista, y sean legas en la materia, lo mismo hasta hacen causa con el vegano Peter y de paso ven con mejores ojos su ‘noble’ causa de defensa animal.

Aunque puesto a ser tan ‘humanitario’ (y hago mías unas palabras de mi amigo Ramón Niño) podría el holandés Janssen dedicarse a rescatar prostitutas de los escaparates de Amsterdam, capital de su país natal, en donde permanecen expuestas a la espera de ser elegidas por algún calenturiento paisano de tan compasivo activista. ¡A que no hay huevos…! Entre otras cosas porque allí seguro que las autoridades, y los medios de comunicación, no serían tan amables como lo son por aquí. Dirían aquello tan manido de ‘son sus costumbres y hay que respetarlas’. Claro que las nuestras son mucho más bárbaras que las suyas. ¡Dónde va a parar una macabra corrida de toros comparada con la ‘agradable’ exhibición de carne de mujer a través de un cristal! Sobre todo cuando éstas parece ser que al citado activista le merecen mucho menos respeto y consideración que los animales.