OLIVENZA - 4ª de abono

Es la hora de renacer

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Los tres a hombros
Los tres a hombros

Venía demandándose desde hace tiempo un cambio en los carteles y en Olivenza ha quedado claro que la savia nueva es la que hace brotar a la afición con tres toreros que han puesto boca bajo los tendidos y un encierro con dos  toros de bandera.

LA FICHA

TOROS: Se han lidiado toros de Núñez del Cuvillo. Bonitos de lámina y hechuras. Sensacionales 3º y 4º, premiados con vuelta al ruedo en el arrastre. Bueno el 2º.

ESPADAS:

–  Joselito Adame (blanco y plata), oreja y dos orejas .
José Garrido (grosella y oro), dos orejas y oreja

Roca Rey (rosa palo y oro), dos orejas y rabo y ovación

INCIDENCIAS: Algo más de tres cuartos de aforo. Mañana soleada aunque fría de temperatura. Saludaron en banderillas: Fernando Sánchez, Miguel Martín en el 4º, y Juan José Domínguez en el 6º
 

El merecido premio a un hierro renacido (FOTO:Gallardo)

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PATIO DE ARRASTRE (Opinión)

Sixto Naranjo

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Gallardo

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Gallardo

 

Antonio Girol.-

En el año en que El Renacido ha triunfado en las pantallas hasta el punto de que Di Caprio ha ganado el Oscar al mejor actor por su papel en el film de Alejandro González Iñárritu, puede decirse que en Olivenza también ha habido un renacido: el hierro de Núñez del Cuvillo. Ha conseguido Álvaro Núñez Benjumea, en menos tiempo del que vaticinaban los agoreros, volver a recuperar su ganadería. Me alegro porque ganaderos como el gaditano, con tanta ética de trabajo y dedicación merecen la satisfacción de ver cómo dos de sus toros son paseados por el tiro de mulillas mientras son despedidos entre ovaciones. Pero sobre todo por cómo han embestido en las muletas de toreros que vienen a refrendar que aquéllos que nos hemos pasado estos últimos años gritando en el desierto para que se moviese la zaranda del escalafón, estábamos en lo cierto.

¡Qué falta hace en el toreo que se repitan carteles como el de esta mañana! Con toreros con hambre de triunfos que además torean como los ángeles sueñan en torear. Porque así lo han hecho José Garrido y Roca Rey, y en menor medida Joselito Adame. El mexicano, que abría cartel, se topó de inicio con un toro escaso de fuerzas pero muy noble con el que estuvo aseado. Lo muleteó cuidándolo a media altura. En una faena muy pulcra pero de esas que poco transmiten y menos dicen. Sin embargo se encontró con la generosidad de un palco que decidió bajar el listón de los premios olvidando que Olivenza es plaza de segunda y no talanquera de un pueblo en fiesta patronales. Aunque haya quienes piden música a gritos y batan palmas para que se escuche aún más su petición.

El cuarto se llamaba Dudosito. Sin embargo, no mostró ni una duda a la hora de querer coger siempre la muleta que le ofrecía su lidiador. Galopando descolgado, con el morro arrastrando por el suelo. Desplazándose en largo y rebosándose en los vuelos. El que sí dejó alguna duda fue Adame a la hora de enjaretar una faena en la que sobraron el compás despatarrado y la pierna de salida retrasada, y faltaron dosis de toreo verdadero. A pesar de ello, y gracias al excelente juego del de Cuvillo, el público vibró con la faena merced a cada una de las embestidas de un toro de bandera que murió como mueren los bravos. Mereció que el pañuelo azul de la vuelta al ruedo hubiese sido el primero en asomar en la meseta de palco y no los dos blancos que le precedieron. Así si se habría hecho justicia de quién era quién.

Si bueno fue Dudosito, no digamos Anaranjado, lidiado en tercer lugar. En esta ocasión con otra manera diferente de embestir a la de su hermano de camada. Además tuvo la inmensa suerte de que Roca Rey lo entendiese perfectamente. Le cuajó las mejores series de naturales que se recuerdan de esta feria al aprovechar la embestida al ralentí de un toro que es con el que sueñan todos los que se ciñen la taleguilla. El único lunar de tan mágica faena estuvo en la obsesión por meter con calzador aquello que no cabe. Tal como por ejemplo buscar el efectismo de pases por la espalda innecesarios ante un animal que solo quería la partitura del toreo fundamental. Mató de una gran estocada y, como el listón estaba ya en las nubes hubo que subirlo a la estratosfera otorgando un rabo. El astado fue premiado con vuelta al ruedo póstuma. Por cierto, concedida con bastante menos rapidez con la que fueron sacados los tres pañuelos blancos.

El sexto fue otro toro. Totalmente diferente. Tardo. Sin el menor recorrido. Roca Rey le intentó plantear faena y ante la imposibilidad optó, ahora sí con buen criterio, por hacer gala de esa otra tauromaquia de valor seco que tan bien maneja. En la que no le importa jugarse la cornada con tal de arrancar las orejas, como en el epílogo por bernadinas de rodillas.

El triunfo de José Garrido ha sido incontestable. Y si cabe, más rotundo que el de sus compañeros. Pues no ha tenido la suerte de que le correspondiese uno de los dos toros de bandera que han salido al albero. El de Badajoz está llamado a ser el mandamás de este cotarro. Y ese liderato está cada día más cerca de su mano. No hay más que ver las ganas que tiene y el afán por conseguirlo. La mejor muestra fue el quite que instrumentó a su primero. Novedoso y arriesgado a partes iguales. De rodillas, en los medios, con tres faroles que cosió a un puñado de gaoneras, que hicieron saltar al público de los tendidos. No le importó que su antagonista tuviese poco motor, porque los cilindros que le faltaban al de Cuvillo los puso él encajándose de riñones y acompañando la embestida con la cintura. Pero de verdad, no como hacen otros… Continuó por naturales, que fueron largos y cadenciosos. Rubricando su actuación con un ramillete de molinetes rodilla en tierra.

Pero donde se ha visto la verdadera dimensión de Garrido ha sido en el quinto. El peor del encierro. Toro que tardeaba y que a base de sobarle mucho fue haciendo a fuego lento sin importarle las miradas. Firme y valiente las fue desdeñando una tras otra para sacar naturales de donde no había nada. Faena para que el público hubiese roto en aplausos y ovaciones y no en pedir absurdamente música. Cuando la única música que podía haber era la de las respiraciones contenidas y no las del chufleteo. Hizo bien Garrido en mandar parar a la banda cuando atacó con Opera Flamenca. Solo hubiese faltado que encima la plebe se hubiera puesto a batir palmas.

Los ayudados con los que cerró al toro en tablas junto con el pase de pecho sacando a su antagonista por la hombrera fueron una oda a la antología del toreo puro. Lástima que la espada cayese algo tendida. Pero aún más lastimoso fue comprobar cómo la inmensa mayoría de la plaza no se enteró de nada y solo le pidiesen un trofeo. Para hacérselo mirar, oigan.

PATIO DE ARRASTRE

Sixto Naranjo/Director ‘El Albero’ – COPE

Pelea de gallos

Tardaremos tiempo en olvidar la matinal del domingo de este año en Olivenza. Mañana de pasión, de toros de perfectas hechuras y gran juego y de toreros jóvenes que han llegado a la primera fila para quedarse allí muchos años.

Era complicada su papeleta, ya que son muchos los que piden el relevo generacional en los carteles. Pero también son muchos los que ajustan su mirilla por si hay un paso atrás.

Pero ni Joselito Adame, ni José Garrido ni Andrés Roca Rey lo dieron. Tres toreros y tres conceptos que valieron para el triunfo y la salida a hombros de los tres.

Roca Rey apunta alto, muy alto. Su precoz capacidad y solvencia se han asolerado en estos últimos meses. Para muestra, el nivel mostrado toreando al natural a su primer ‘Cuvillo’. A la altura de los elegidos.

Como la capacidad y solvencia de José Garrido, que firmó una actuación variada y firme con momentos de gusto y templanza cuando tocó.

Adame, si sabe añadir exposición y composición a su toreo, crecerá aún más su virtud de saber ligar y templar. Le afeó su concepto de compás abierto y pierna de salida tan retrasada. Eso sí, nadie podrá dudar de su conexión con los tendidos.

Y como broche, la corrida de Núñez del Cuvillo, que ha regresado a la senda de la bravura y la nobleza enclasada. JT lo sabe y ya la ha pedido para Jerez…

 


 


GALERÍA GRÁFICA (GALLARDO)

Paseíllo

Joselito Adame

Joselito Adame

José Garrido

José Garrido

José Garrido

José Garrido Roca Rey Roca Rey
Roca Rey Roca Rey

Roca Rey

Roca Rey Joselito Adame Joselito Adame
Joselito Adame Joselito Adame José Garrido
José Garrido Roca Rey Los tres a hombros

 


 

OTRAS IMÁGENES (GALLARDO)

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