Comparaciones inevitables

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«…Curiosamente en ambos casos, y a pesar de la distancia en años, el hilo que condujo a las gentes hasta movilizarlas en masas para ir a la plaza tuvo el mismo secreto, que por otra parte creo es el único capaz de ello: acartelar a una primera figura del toreo, o sea, alguien con mucho y verdadero tirón en taquilla…»

Francisco Santana.-

De siempre, Cabeza la Vaca ha tenido un lugar destacado en el panorama taurino tanto en la comarca de La Sierra a la que pertenece, como en nuestra región. Principalmente por la desmedida afición que corre por las venas de sus habitantes y que legan en cada generación venidera.

Esa pasión por los toros, como reza en el lema que lleva por bandera la Peña Taurina El Volapié que tengo el honor de presidir en mi localidad, se tradujo el pasado sábado en un lleno histórico de los tendidos de nuestro centenario, y querido, coso taurino.

No engaño a nadie si les digo la satisfacción que me supuso ver esas encaladas gradas llenas de paisanos y amigos venidos de otros puntos de la región, sin ir más lejos había gentes de la capital de la provincia, de Fregenal de la Sierra, de Bodonal, Segura, Fuentes de León, Arroyomolinos, Monesterio, Llerena… y muchos venidos de Sevilla, que es ciudad y provincia a la que siempre volvió los ojos este pueblo en toda su historia, y sobre todo en la taurina.

Al hilo de este acercamiento que les comento con la hermana Andalucía me vino a la memoria el recuerdo de otra gran tarde de toros que vivimos en estos pagos hace treinta y dos años, así se lo comentaba a la finalización del festejo a Jorge Buendía, el empresario onubense que este año debutaba, con excelente tino, en Cabeza la Vaca.  Aquel cartel, que yo recuerdo con las brumas de la niñez, también acarreó un montón de visitantes y abarrotó los tendidos.

Curiosamente en ambos casos, y a pesar de la distancia en años, el hilo que condujo a las gentes hasta movilizarlas en masas para ir a la plaza tuvo el mismo secreto, que por otra parte creo es el único capaz de ello: acartelar a una primera figura del toreo, o sea, alguien con mucho y verdadero tirón en taquilla.

En aquella ocasión la mecha que encendió el cohete fue Paco Camino, figura querida hasta la locura en este pueblo por el recuerdo imperecedero de sus inicios. Junto a Camino hacían el paseíllo un rejoneador puntero cual era el caso de Rafael Gutiérrez Campos y un torero joven y en alza como era por entonces Antonio Chacón. Se enfrentaron a toros de Manuel González Cabello, encaste Núñez.

Llenazo en los tendidos tanto de sol como de sombra. (FOTO:Gallardo)

Viendo aquel ajuste es normal que asalten los paralelismos con el de este año. También se han lidiado toros de sangre Núñez herrados con El Trébol, si bien es verdad que la corrida estaba tan bien presentada como aquella, en esta ocasión no llegó a dar el juego que todos hubiésemos deseado.

En esta ocasión también ha roto plaza un rejoneador, o mejor dicho una figura del rejoneo como es Rui Fernandes, que ha dado lo mejor de su tauromaquia y de su cuadra en sendas faenas a caballo.

Sin llegar a compararlos porque sería una herejía, en ambos carteles había una figura. Si bien es cierto que Camino ha sido uno de los más grandes que ha dado la tauromaquia moderna, Rivera Ordóñez ‘Paquirri’ posee un tirón y un magnetismo que le hace ser pieza codiciada a la hora de llevar gente a las plazas. Y curiosamente los dos estuvieron mejor con sus segundos toros que con sus primeros. En el caso de Paco Camino con un toro colorao al que bordó por naturales. Y Francisco con uno de su ganadería, el más potable del encierro, al que le enjaretó una faena que supo vender a los tendidos de sol.

Y queda el cierre. Aquella tarde del 15 de julio de 1979 Chacón vino como telonero, con todos los respetos para él, y se marchó habiendo estado muy digno pero sin llegar a ensombrecer a la estrella. Santiago Ambel Posada venía en idéntica tesitura y sin embargo su evocación será como triunfador.  Es más, quedará como el único que dejó compases para el recuerdo como ese recibo capotero al tercero de la tarde, por medio de un puñado de verónicas de lances cadenciosos que llegaron al tendido y levantaron roncos oles desgarrados.

Se demuestra por tanto que en esto del toro, por más años que pasen la historia es siempre la misma a la hora de conseguir un lleno en los tendidos y un cartel que se recuerde.


Francisco Santana es Presidente de la Peña Taurina El Volapié de Cabeza la Vaca.