ANTONIO MESA - Delegado Gubernativo

«Me emociona ver a los chavales que están empezando y triunfan en este ruedo»

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Vive en donde el Guadalquivir se hace río. Y en la plaza de toros que besa su orilla ejerce la difícil misión de ser el Delegado de la Autoridad. Pero en su corazón siempre lleva prendida la bandera que le vio nacer y crecer: la de Extremadura. Antonio Mesa nos recibe en ‘sus dominios’ para contarnos sus vivencias…

Antonio Girol.-

Es sabido que Extremadura siempre se ha caracterizad0 por ser tierra de conquistadores. Si ayer nuestros ancestros ganaban para la cruz nuevos territorios con la espada ropera como principal arma; hoy sus descendientes de sangre lo hacen desde puestos de máxima responsabilidad, como ocurre en el caso de Antonio Mesa, natural de Zahinos, aunque criado en Olivenza, que desde hace más de tres lustros, pone orden en el callejón de la plaza más especial del mundo: La Maestranza. De ahí que hayamos querido desplazarnos hasta esa joya que mira al río Guadalquivir para que en su entorno le sea más fácil narrarnos sus vivencias.

– Antonio, emulando a los Burning, yo también me pregunto, ¿qué hace un chico como tú en un sitio como éste?

– Llevo aquí desde 1990 por motivos laborales, aunque cada mes me escapo dos o tres veces por nuestra tierra, concretamente a Olivenza, que es donde tengo actualmente mi segunda residencia.

– ¿Y en esta plaza desde cuándo llevas?

– Entré en los equipos gubernativos en el año 1995, al principio desempeñando el cargo de botijero, que es por donde se suele empezar…Y ya al final de temporada ascendí a secretario. De ahí pasé años más tarde ha delegado gubernativo.

– ¿Siempre en La Maestranza?

– Prácticamente sí. Durante unos años estuve destinado en Huelva, y allí ejercí el cargo de delegado con Alfonso Garrido de presidente. Luego ya a mi vuelta a Sevilla, entré de delegado en el equipo del presidente Juan Murillo. Para luego integrarme en el equipo de la presidenta Anabel Moreno, hasta la fecha.

– Has nombrado en un momento diferentes cargos, por los que has pasado, y que estoy seguro que a muchos lectores les pueden sonar raros: botijero, secretario…

Antonio Mesa a las puertas de la gloria de los toreros...(FOTO: Gallardo)

– Es muy sencillo y lo voy a explicar de forma que todo el mundo lo entienda. Pero primero déjame que te diga que nosotros, me estoy refiriendo a mi equipo, somos precisamente eso: un equipo. ¿Esto qué significa? Pues que si yo, que soy delegado, le tengo que echar una mano al botijero, se la echo; o la presidenta hace un acta que es función del secretario…Vamos, que aun siendo una estructura piramidal, aquí todo el mundo hace de todo, según las necesidades del momento. Hecha esta aclaración, paso a relatar qué es cada cargo: el botijero, por ejemplo, se encarga de las puyas y banderillas, comprueba que cumplan las medidas reglamentarias, además de recoger todos los datos de las cuadrillas y caballos que van picar esa tarde, fotocopiar toda la documentación…

– Esas digamos serían sus funciones antes de la corrida…

– Efectivamente, luego durante el festejo tiene su sitio asignado en el callejón, concretamente en el burladero de la puerta de arrastre, y están allí de enlace con el delegado.

– ¿Y las funciones de los demás?

– El siguiente en orden ascendente es el secretario, que como su nombre indica es el encargado de hacer todas las actas, la documentación…Sin dudas, para mí, es el que más trabaja de todo el equipo. Luego vendría el delegado, que es quien supervisa todo, hace el sorteo, pesa los toros en la báscula, está pendiente de cuanto precise la Presidencia. Y durante el festejo su responsabilidad es mayor si cabe porque tiene que controlar todo el callejón, el cual tiene que estar limpio como una patena, para que no se moleste a los que están trabajando.

En el burladero desde el que ejerce su autoridad. (FOTO: Gallardo)

– Por decirlo de algún modo, el entendimiento entre palco y callejón tiene que ser total.

– Claro, claro. Es primordial. Fíjate hasta qué punto es primordial esto que dices que yo tengo una anécdota al respecto. Cuando estaba con Murillo, en su equipo, había veces que le decía al secretario: “Coge el teléfono”, y me respondía: “Si no suena”. Y a los dos segundos sonaba…Ahí tienes un ejemplo. Y con Ana ya me está pasando algo similar.

– Hay delegados – no digo que sea en Sevilla, pero yo los he sufrido – que son muy intervencionistas. Hablando en plata, que les gusta mucho dejarse ver… ¿Es tu caso?

– Todo lo contrario, yo salgo lo mínimo imprescindible de mi burladero durante la faena. Es verdad que hay otros delegados que salen, cada uno tiene su manera de actuar…Ahí no me meto. La mía es esta que te comento. Si tengo que decir algo, aviso a un alguacilillo y él es quien lo transmite.

– Los equipos son cesados cada final de temporada y os vuelven a nombrar a comienzos de año. Una vez constituido los nuevos equipos,  ¿cómo empezáis a trabajar?

– Te voy hablar del mío, de cómo nos organizamos nosotros. Cuando salen los carteles echamos cuentas de qué festejos nos pueden tocar, y nos reunimos en ‘El Taquilla’, que está muy cerquita de la plaza, para concretar la manera en que vamos a trabajar. Si entra algún integrante nuevo, como puede ser un veterinario o cualquier otro, aprovechamos para darle la bienvenida y le explicamos las directrices que nosotros seguimos a la hora de funcionar.

– Vais al campo a ver las corridas.

– Sí. Es una posibilidad que ofrece el Reglamento Andaluz, y nosotros hacemos uso de ella. Una vez que sabemos los carteles y los días que nos tocan, planificamos los viajes. Porque nosotros trabajamos, y tenemos que compaginar para pedir permisos. Date cuenta que si nos toca la de Palha hay que ir a Portugal o si es Daniel Ruiz a Albacete, por citar un par de ejemplos.

– Antonio, como extremeño de nacimiento y persona que nunca ha abandonado sus raíces, ¿qué se siente viendo triunfar en La Maestranza a uno de los ‘tuyos’?

– Figúrate. No te puedes hacer una idea la satisfacción que me provoca. Me acuerdo de triunfos como aquel de Talavante con los toros de Cuvillo, que dio dos naturales en frente de donde yo me pongo, que no se me van a olvidar en toda mi vida. Pero siendo verdad que me emociona el triunfo de mis paisanos, con los niños de la Escuela me vuelvo loco.

– ¿Cómo es eso?

– Yo con los niños de la Escuela, no sé si será por la relación que tengo con Nandi Masedo o porque sé que esto es muy difícil, el caso es que me emociona ver a los chavales que están empezando y triunfan en este ruedo. De verdad, que me da más alegría ver esas salidas a hombros, que la de Manzanares el día del indulto de ‘Arrojado’, por ejemplo.

Durante la entrevista con el Palco del Príncipe como telón. (FOTO:Gallardo)

– Antonio, tú que vives en Sevilla y te mueves en su ambiente taurino, ¿qué opinión tiene la afición sevillana del momento actual que está viviendo la tauromaquia extremeña?

– Bueno, a nivel de ganaderías llevamos siendo desde hace mucho tiempo referencia del campo bravo, gracias a nuestras magníficas dehesas. Y desde unos años es también referencia obligada en el campo del toreo. Eso es fruto de que lo bien que se están haciendo las cosas en la base. Sin esos éxitos, de los que yo te hablaba hace un momento, de los alumnos de la Escuela de Badajoz, no sería posible este fantástico momento por el que atravesamos.

– ¿Tú crees que nos temen cuando venimos a certámenes como el de La Maestranza?

– Yo creo que sí. Y si no, deberían. Porque fíjate en estos dos últimos años, en los que Rafael Cerro y los dos Tomases han copado todos los primeros premios. Me consta, porque me lo han dicho muchos aficionados sevillanos, que cuando vienen chavales extremeños están muy pendientes porque saben que vienen bien preparados.

– ¿Crees que ese es el gran secreto?

– Hombre, claro que sí. Esto es más sencillo de lo que parece, cuando vienes a Sevilla tienes que traer a un chaval muy bien preparado. De lo contrario, es mejor que no vengas. Porque esta plaza tiene mucha responsabilidad y no te puedes presentar en ella sin haber toreado apenas.

La Maestranza dormitando bajo el sol cálido del invierno sevillano. (FOTO: Gallardo)

– Estamos hablando y, silenciosa, nos escucha La Maestranza. ¿Qué te dice esta plaza cuando entras en ella?

– Hay dos plazas que son las más señeras en el mundo del toro: Madrid y Sevilla. Si tuviésemos que hacer un símil ciclístico, Madrid sería puerto de primera; y Sevilla, puerto especial. Yo sé que Las Ventas está catalogada como la plaza más importante del mundo, pero Sevilla para mí es especial.

– La responsabilidad de que todo salga bien ha de ser importante…

– Al final en una plaza como La Maestranza, aun con la responsabilidad que conlleva, es tal la profesionalidad que hay alrededor de todo, que prácticamente es sencillo trabajar porque todo el mundo sabe qué tiene que hacer. Es más complicado, por ejemplo, en una portátil, donde la gente no está tan concienciada de cómo han de actuar.

– Si es verdad que la gente no se conciencia de que la responsabilidad es la misma independientemente de cuál sea la categoría administrativa de la plaza.

– Efectivamente, la responsabilidad es idéntica. Si un toro salta al callejón de la plaza de Dos Hermanas y coge a uno que esté mal colocado, el responsable es el delegado. Lo mismo que si ocurre en La Maestranza. El Juez no llama al toro, ni al que ha cogido, llama a la persona responsable de velar por el buen gobierno del callejón.

– Antonio, tenemos Olivenza a las puertas de la temporada. ¿Te volveremos a ver por allí?

– Si Dios quiere no faltaré. Un año más me encantará disfrutar de esa primera feria. Y el día 2  de marzo, que comienza la feria, será un placer volver a emocionarme con el toreo en mi tierra, y estoy seguro que los carteles que prepare el amigo Cutiño serán de una calidad similar a la de las últimas temporadas.

– Estaremos encantados de verte por allí y saludarte. Igual que estamos hoy encantados de que nos hayas concedido esta entrevista, nos hayas abierto las puertas de La Maestranza, la plaza en la que ejerces tu labor como Delegado de la Autoridad, y de paso agradecerte también el buen trato que siempre dispensas a todos tus paisanos cuando acuden a este templo.

– El placer ha sido mío de haber podido acompañaros y atenderos como merecéis. Lo mismo que hago con todos los chavalitos de la Escuela cuando vienen, y en definitiva con todos aquellos paisanos que pisan este ruedo.

La Maestranza en todo su esplendor. (FOTO: Gallardo)