¿Y Javier Solís?

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«…sin embargo van cayendo hojas en el calendario taurino y observo, con incredulidad, cómo se cierran ajustes dentro y fuera de la región y Solís continúa en su casa…»

Antonio Girol.-

No es la primera vez que me lo pregunto en esta temporada que ya ha cumplido sus etapas iniciales y encara su ecuador con la feria de San Juan en lontananza. Sí, ¿qué pasa con Javier Solís?, un diestro que en las contadas veces que se vistió de luces el pasado ejercicio, a excepción de Mérida y no precisamente por desdoro suyo, saldó todas sus actuaciones con triunfos. En ocasiones con rotundidad, como la tarde del 23 de junio en el coso de la Avda. de Pardaleras cuando su faena al único toro que pudo lidiar le valió para conseguir los principales trofeos puestos en liza,  léase Club Taurino Extremeño o Diario HOY, entre otros. Señal inequívoca de que es un espada con suficiente madera para alumbrar en el fuego del toreo.

Sin embargo van cayendo hojas en el calendario taurino y observo, con incredulidad, cómo se cierran ajustes dentro y fuera de la región y Solís continúa en su casa. Bueno, mejor dicho, continúa haciendo campo con una voracidad impropia. Muestra palmaria de que los ganaderos tienen buen ojo a la hora de querer en sus placitas de tientas a un torero que sabe sacar lo mejor de sus reses a prueba.

El caso de Javier Solís es uno de esos difíciles de entender: maduro a pesar de su juventud. En un buen momento de forma. No diría que excelente porque creo que aún podría dar más de sí a poco que tuviese la oportunidad de cerrar una temporada con más de veintitantas corridas en su haber. Con una cabeza despejada a la hora de andar delante de la cara de los toros. En resumidas cuentas, capaz. Y que por esos extraños designios del destino no termina de recoger los frutos de su torería en forma de contratos. Incluso en forma de alguien que apueste decididamente, y con empeño, por él en los despachos.

«…en un buen momento de forma. No diría que excelente porque creo que aún pueda dar más de sí a poco que tuviese la oportunidad de cerrar una temporada con más de veintitantas corridas en su haber… «


 

Habrá quienes argumenten que dejó escapar su tren cuando traía la inercia del liderato de los novilleros, dicho así podría pensarse que sí; sin embargo la realidad es bien distinta puesto que precisamente no le llovieron las ofertas tras doctorarse la tarde del 24 de junio en su ciudad de nacimiento. Estadísticas en la mano: Cabeza la Vaca, Barcelona y Zalamea la Real fueron los ruedos que le vieron lucir alamares esa temporada. Escasas ‘estaciones’ donde poder perder ese hipotético convoy. Y si miramos las de la siguiente, más de lo mismo: cinco ajustes y en plaza de poco calibre. Por tanto desde el punto de vista de la frialdad de los números el argumento tiene poco peso.

Otros dirán que debido a la marejada de la crisis económica en la que estamos inmersos se han reducido considerablemente los festejos taurinos, y que los principales damnificados son espadas del grupo en el que se encuentra Solís, entre otros. Cierto a medias. Ya que tampoco en los años buenos del ladrillo tuvieron estos toreros mayor número de oportunidades como ha quedado demostrado unos renglones más arriba. Por tanto estas premisas no me son del todo válidas a la hora de responder a mi cuestión.


«La solución sería mucho más sencilla si de verdad en el escalafón hubiese ‘ganas de pelea’. Me explico, si los de siempre no se empeñaran en repartirse únicamente entre ellos la tarta…»


La solución sería mucho más sencilla si de verdad en el escalafón hubiese ‘ganas de pelea’. Me explico, si los de siempre no se empeñaran en repartirse únicamente entre ellos la tarta con esa impenitente obsesión por repetir hasta la saciedad el sota, caballo y rey en que han transformado la mayoría de ajustes que a base de tanta reiteración van camino de convertirse en rutina. Y es sabido que la rutina es la muerte de todas las pasiones.

 

Abrir esos carteles es la única esperanza tanto para la modorra en que vive la fiesta como para toreros tipo Javier Solís. Pero que eso ocurra es a día de hoy tan quimérico como esperar que mañana amanezcamos con las listas del INEM totalmente expeditas. No hay voluntad ni por parte de los de arriba con su solapada decisión, ni de las empresas que temerosas de emprender esa lucha no terminan de dar el paso al frente que requiere esta propuesta.

Próxima en el calendario está la feria taurina de San Juan. Supongo, y así lo espero, que Javier estará entre los toreros que se ciñan la taleguilla en el ciclo feriado, entre otras cosas porque se ganó un puesto por derecho propio en la arena con su triunfo bañado en sangre. Pero sobre todo porque es un torero interesante de ver, que puede aportar algo nuevo a la baraja actual. Para mí, no sé si igualmente para ustedes, sería atrayente verle hacer el paseíllo con dos figuras a las que medirse, y de paso calibrar en ese envite su estado y su futuro.