BADAJOZ - Tercera de feria

El Día de la Raza

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Antonio Ferrera y Julián López ‘El Juli’ no se dieron tregua en el coso de Pardaleras a base de raza y pundonor cortando tres orejas cada uno. José María Manzanares les acompañó en la salida a hombros con una y una.

LA FICHA

TOROS: Se han lidiado toros de Garcigrande y Domingo Hernández (3º y 4º), correctos de presentación con movilidad pero faltos de raza. Aplaudidos al arrastre 1º, 3º y 5º. Pitos para el 2º

ESPADAS:

– Antonio Ferrera (blanco y oro), dos orejas y oreja.
-Julián López ‘El Juli’ (catafalco y plata), ovación y dos orejas.
-José María Manzanares (obispo y oro), oreja y oreja.

INCIDENCIAS: Más de tres cuartos de entrada en tarde de mucho calor. Presidió Antonio Paiva. El festejo fue televisado por Canal Plus Toros.


Los tres toreros abandonando la plaza en hombros. (FOTO: Gallardo)

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Antonio Girol.-

Hubo un tiempo que al 12 de octubre se le llamó Día de la Raza. Hoy podría rescatarse ese apelativo, ya en desuso, viendo a Ferrera y El Juli que en todo momento han estado por encima de la corrida de Garcigrande, a la que le ha faltado tanta casta como les sobraba al pacense y al madrileño. Dirán ustedes que había un tercero en discordia. Sí es cierto, Manzanares. Pero el alicantino ha vuelto a dejar, como de costumbre, su impronta en el ruedo de Badajoz a modo de cubrir el expediente en base a componer la figura y exigirse muy poco. La pena es que el valor, aunque no así el peso, de sus trofeos sea idéntico a los concedidos a sus compañeros de cartel, y por ese motivo haya podido acompañarles en la salida a hombros.

Salida que comenzó a fraguar Antonio Ferrera nada más hacer acto de presencia en el ruedo su primero. Parecía como si el de Villafranco hubiese hecho el paseíllo a punto de ebullición porque las verónicas, muy ceñidas y cadenciosas, con las que saludó a su primer antagonista para salirse con él hacia los medios ganándole terreno fueron el termómetro perfecto para calcular la temperatura que podía coger la tarde. No quedó ahí la cosa y en el quite continúo calentándose la caldera por la variedad que imprimió Ferrera al hacer uso de chicuelinas engarzadas con tafalleras y cordobinas.

Tenía muchos pies el de Garcigrande y así lo demostró en el tercio de banderillas que ejecutó el diestro con la fuerza que le caracteriza, destacando especialmente el segundo par en el que la res le colocó los pitones casi en el corbatín. Señal inequívoca de cual iba a ser el comportamiento del toro. Motor, sí, mucho motor pero también mucho soltar la cara al final del muletazo.

Se fue Ferrera a los medios a brindar y allí mismo, sin más probaturas, le plantó la muleta por delante para que el astado se viniese como un mercancías sin frenos. Lo recogió el pacense en la bamba de la muleta y tapó todos sus defectos, el principal consistente en salir mirando a los tendidos, a base de llevarle siempre muy tapado. Ligando los muletazos sin dejarle tiempos muertos.

Faena de raza, como ya he dicho al inicio, en la que se impuso a su oponente y terminó acortando distancias para ganarle la pelea. Mató de entera y paseó dos orejas. Al toro le ovacionaron al arrastre más por la movilidad que demostró que por la clase que derrochó.

Antonio Ferrera llevando muy toreado a su primero. (FOTO: Gallardo)

El saludo al cuarto tuvo un aroma especial por ser diferente a lo acostumbrado. Ferrera paró a su antagonista de rodillas, pero en lugar de hacerlo  con faroles o una larga cambiada, o incluso por verónicas de hinojos que algunos toreros utilizan para el recibo lo hizo por tijerillas. Siendo muy aplaudido por la grada.

Viendo como se apagó la res en la muleta, a toro pasado claro está puede dar la impresión que abusó en demasía de los lances de capote porque a las mencionadas tijerillas le siguieron un manojo de verónicas y luego un quite por chicuelinas de mano baja. Y aún hubo más capa al colocar al toro en el cuarto par de banderillas sirviéndose del percal.

Comenzó la faena de muleta – consciente del mucho esfuerzo al que había sometido al animal – por alto con mucha suavidad para no molestar al toro, al que fue ganando un paso hasta terminar en los medios.  Ese tacto sirvió de denominador común durante toda la lidia. Especialmente por el pitón izquierdo donde enjaretó naturales muy templados. Poco a poco se fue apagando el fuelle del astado lo que motivó que terminase en cercanías para ayudarle a embestir. Mató de entera efectiva tras pinchazo inicial y paseó un trofeo.

Si Ferrera es la cara de la raza, Julián López ‘El Juli’ es la misma moneda. Cuando el quinto salió de chiqueros su marcador de trofeos permanecía a cero. Motivo más que suficiente para que su poderosa muleta fuese ese látigo de seda que acostumbra en la yema de los dedos del madrileño.

No había podido estirarse con el capote más que en las chicuelinas con las que quitó al toro tras ser picado en donde le pareció más oportuno a Salvador Núñez. Total como la suerte de varas se ha convertido en un mero trámite que hay que pasar lo más rápido posible no hubo ni una leve protesta por parte de los aficionados. Mañana no sale el picador y la mayoría ni se entera.

'El Juli' alargando mucho el trazo del muletazo. (FOTO: Gallardo)

Donde sí se estiró fue en la faena de muleta. Sobre todo por el lado izquierdo con unas series de naturales de trazo largo, lentos y cadenciosos que exigieron una barbaridad al de Garcigrande. Hasta tal punto que lo exprimió como un limón teniendo que recurrir a un arrimón con marchamo ojedista.  Se tiró arriba, con su particular forma de interpretar el volapié, y dejó un pinchazo hondo que le valió para atronar al toro, cuyas dos orejas fueron a parar a manos del madrileño.

Se aseguraba así la puerta grande dado que en su primero solo había saludado una ovación por errar con el acero. A ese toro le había planteado una faena de suma inteligencia desde el recibo de capote que ejecutó para que el animal corrigiese la tendencia que tenía a apretar hacia dentro y frenarse.

Brindó a su banderillero Niño de Leganés, que desde el tendido seguía las evoluciones de la lidia y que en breve visitará al Dr. Val- Carreres en Zaragoza. Inició faena con firmeza y al segundo pase por alto fue zancadilleado cayendo delante de la cara de la res. Con serenidad tiró de recurso y continuó el trasteo de rodillas haciendo que el público vibrase en sus asientos.  La misma medicina que al quinto aplicó a su primero a base de tirar del toro bajando mucho la mano y llevándole muy largo con ese giro de muñeca que ejecuta como ningún otro torero del escalafón. Tanto exigió a su antagonista que terminó entre los pitones asustando al miedo a base de rozar la banda del bordado con los pitones de la res. Alargó en demasía la faena y luego le costó matar al toro perdiendo así cualquier posibilidad de premio más allá de la ovación que saludó en el tercio.

Al que parecía no irle la pelea era a José María Manzanares que tiró de estética y compostura para cubrir el expediente, una vez más en esta plaza. Me duele tener que escribir estas letras cuando he sido uno de sus máximos defensores desde el mismo día que le vi debutar en Campotejar (Granada) Pero no sería justo conmigo mismo si intentase tapar ese hábito cada vez más adquirido por el alicantino de ajustarse cada vez menos con sus oponentes y apostar toda su suerte al innegable gusto que destila cuando torea.

Tanto a uno como a otro de su lote les planteó una faena basada en la suavidad de los cites y la ejecución de los pases que tenían el hilo conductor de echar siempre al toro hacia fuera.

Aún así y después de lo dicho me quedo con su faena al tercero que me gustó más que la del sexto, porque pulseó mucho los derechazos en redondo que inició y remató con pinceladas en forma de capeinas y arrucinas. A este toro le mató de entera recibiendo al segundo intento.  Cosechó una oreja y el animal palmas al arrastre.

Manzanares muleteando a su primero. (FOTO: Gallardo)

Al sexto, al que había colocado dos grandes pares de banderillas Juan José Trujillo, lo tanteó de inicio a media altura. Planteándole posteriormente una faena de tandas cortas tan sui generis como la manera en que la Banda interpretó el solo de Nerva. De manera que ni uno ni otra consiguieron enganchar con emoción al respetable. Mató de un auténtico cañonazo y paseó el apéndice que le faltaba para salir en hombros.


GALERÍA GRÁFICA (GALLARDO)

El Juli

José María Manzanares.

Antonio Ferrera.

Antonio Ferrera.

Antonio Ferrera.

Antonio Ferrera.

Antonio Ferrera. Antonio Ferrera. Antonio Ferrera.
El Juli El Juli

El Juli

El Juli José María Manzanares. José María Manzanares.
José María Manzanares. José María Manzanares. José María Manzanares.
José María Manzanares. Antonio Ferrera. El Juli
El Juli José María Manzanares. Los tres espadas a hombros.

GALERÍA DE CUADRILLAS (GALLARDO)

Rafael González Amigo

Curro Javier.

Juan José Trujillo.

OTRAS IMÁGENES (GALLARDO)

Parte de las azafatas de Badajoz Taurina con sus mazos de programas El gran Francisco Naharro El veterinario Honorio junto a Berho y Victorino
Juan Bazaga entrevistando a 'El Juli' Un costurero con mucha historia ...rectas, marciales...
Carmen vino desde Valdelacalzada a sumarse a la fiesta. Fiel reflejo de la plaza Agüita fresca y mucho abanico
Luis y su novia comentando la corrida Dejadme que yo lo encuentro con mis prismáticos Iniesta Jr junto a Noelia López y Raquel Revuelta

Todos pendientes y ella a lo suyo

Estefanía Zarallo pregonera 2013 del Club Taurino Extremeño

Juan Antonio Cantero en su sitio de costumbre

Los letrados Raúl Montaño, Carmen Rodríguez, Felipe Cordovilla, Abel Hernández y Leticia Jiménez con sus parejas

Abrazado a la muerte

Un nuevo ferrerista se suma a la causa

Muy altas estaban estas aficionadas para peticiones de esa índole

Al letrado Alberto Broncano parece no gustarle que se pidan tantas orejas

La niña de sus ojos

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