BADAJOZ - Cuarta y última de feria

Diversas maneras de cruzar una puerta

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Talavante y Perera salen a hombros del coso pacense tras cortar tres y dos orejas respectivamente de un encierro de Cuvillo que se tapó por delante. Morante vuelve a emocionar a los aficionados como en aquella recordada faena de 2010 y de nuevo la espada le priva de la puerta grande.

LA FICHA

TOROS: Se han lidiado toros de Núñez del Cuvillo, desiguales de presentación y juego. Los tres primeros anovillados. Aplaudidos al arrastre, 3º, 4º y 6º. Pitado, el 2º

ESPADAS:

– Morante de la Puebla ( catafalco y plata) bronca y oreja.
– Miguel Ángel Perera (verde oliva y oro), silencio y dos orejas.
– Alejandro Talavante ( azul turquesa y oro), dos orejas y oreja.

INCIDENCIAS: Último festejo de la feria de San Juan 2013. Media entrada. Presidió José M. Gordillo Moreno.


El toreo de Morante de la Puebla, estampa intemporal (FOTO:Gallardo)

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Antonio Girol.-

Se marchó andando. Con esa manera tan particular que tiene de caminar. Parsimonioso. Tan puro como cuando maneja las telas. Sin estridencias. Porque hay quien no necesita una puerta grande para que al día siguiente, y al otro, se continúe hablando de su figura.

Es el caso de Morante de la Puebla. El más puro de los toreros. El más auténtico. El que menos engaña a nadie. El que calla más bocas. Y el que compone no para engatusar con el pico sino para estremecer cargando la suerte. Mientras esta fiesta siga sustentándose de la emoción seguirá siendo coto de toreros distintos, diferentes, únicos. Y no hay más. Lo demás, como cantase Sabina: «ruido, silencioso ruido «.

Así se marchaba Morante. (FOTO:Gallardo)

Seguramente mañana cuando se vote al triunfador de la feria de San Juan 2013 ningún jurado dará ganador al torero de La Puebla del Río. No importa. Sin embargo cuando se acerque el próximo junio, y si Dios quiere vuelve a estar anunciado en Badajoz, no serán pocos los aficionados que recuerden (recordemos) el sublime quite por chicuelinas al cuarto toro de Cuvillo. Para el que no hay palabras que puedan hacerle justicia por escrito. O la trincherilla de cartel de toros con la que remató el inicio de faena en la que con la figura muy erguida ayudó al astado a coger aire. Y qué decir de esos naturales totalmente enfrontilado, evocadores de la figura de Manolo Vázquez, antesala de los ayudados con los que cerró a su antagonista para ejecutar la suerte suprema.  Ese será su premio, y el nuestro. Porque nada supera a la memoria y a la conmoción que supone ser testigo de cómo un hombre crea arte en décimas de segundo que con la misma levedad se evapora permaneciendo sin embargo su recuerdo perenne para siempre en la memoria.

Pero es que además la faena de Morante tuvo el diapasón que marca quien sabe jugar perfectamente con el ritmo de las embestidas que el animal va entregando en cada momento. Para así hacer nacer la inspiración que es ese hilo invisible que permite enhebrar lo que ocurre en el ruedo con la atención máxima de los tendidos. Desde la suavidad con la que tiraba del toro en los derechazos a la capacidad para corregir el molesto tornillazo que daba el astado en las primeras embestidas por el izquierdo logrando que a partir del segundo se acelerarán los pulsos a la misma vez que decrecía la velocidad del toro gracias al temple que ejercía el diestro sevillano.

Rematando con una media el quite por chicuelinas. (FOTO: Gallardo)

Lástima del pinchazo que dio al tirarse a matar porque había sido faena de dos orejas, teniéndose  que conformar con pasear una sola entre el agradecimiento de los aficionados que emocionados lanzaban objetos a su paso,  que devolvía el torero con la misma elegancia con la que compone su figura al dictar lecciones de tauromaquia que acallan a insensatos, por no llamarles cafres directamente.

Porque hay que ser muy cerril para abroncar a un torero que ve como su toro se lastima en los cuartos traseros por un accidente. Eso fue lo que ocurrió en el primero.  Un animal que estaba en el límite de las fuerzas y que al sorprender a Morante en el muletazo inicial – desarmándolo – cayó de mala manera al suelo por efecto de un mal capotazo de Paco Peña, del todo accidental mientras cortaba la embestida. Al ver que la res no se podía aguantar en pie tuvo que tomar la calle de en medio y matarla sin más. Pecado que algunos doctos le afearon en forma de bronca. Ya se sabe que hay quien no se acuesta contento si no pita a Morante en alguno de su lote. En este caso de forma totalmente injusta.

Quienes sí abandonaron la plaza en hombros fueron Perera y Talavante.  Curiosamente a excepción de Miguel Moura y de Morante el resto de actuantes ha salido de esa guisa del ruedo pacense. Es como si no hubiese dicha completa en una tarde de toros si no hay una puerta grande. Da igual si durante la faena ha habido más o menos emoción, si los olés han brillado por su ausencia. Llegado el caso de pedir trofeos el público rumboso no ceja a la hora de agitar el pañuelo hasta lograr que el usía de turno haga aflorar el suyo si pueden ser dos veces mejor que una. Lo dicho, “mejor que sobre que no que falte” parecen pensar algunos o muchos, según se mire.

Si importante ha estado Morante no le ha ido a la zaga Alejandro Talavante que ha impartido esta tarde dos lecciones magistrales de toreo al natural en sus dos toros. Tanto a uno como al otro le ha enjaretado tandas por el izquierdo que tuvieron la particularidad del ritmo y la cadencia.

Caros resultaron los naturales enjaretados al sexto. Sobre todo de mitad de lidia en adelante. En la que fue ganando peso su forma de enganchar al toro de Cuvillo para llevarle hilvanado a los flecos de su muleta en tandas de una lentitud y ligazón que parecían querer parar el reloj para que la feria no terminase en aquella faena.

También habían sido lentas y cadenciosas las verónicas con las que paró a este toro y los ayudados por alto de inicio perfectamente rubricados con un colosal pase del desdén. Lástima que la espada cayese trasera y tendida porque era faena de dos orejas que quedó en solo una, aunque hubiese un aficionado discordante que cuando se disponía Talavante a entrar a matar le gritó desde el tendido que el toro había estado por encima. Nada más lejos de la realidad, al menos para mi criterio. Buen animal, es cierto. Pero porque encontró la medida justa en la cadencia que le impuso su lidiador a base de temple. Impresionante pase del desdén para abrochar la serie. (FOTO:Gallardo)

Al que hizo tercero, el más chico del encierro (quiero pensar que por error en la tablilla apareció un peso 20 kilos superior al oficial del orden de lidia) le cogió rápidamente el aire por ese pitón zurdo sin más probaturas que los estatuarios rematados con un molinete de mano baja con que tanteó el estado en que había quedado tras la desordenada lidia a la que había sido sometido tanto en el tercio de varas como en el de banderillas.

No se cansó el de Cuvillo de embestir por uno y otro lado y eso le sirvió a Talavante para exprimirlo con series donde destacó su prodigiosa muñeca. Epilogó por circulares invertidos que llegaron mucho al público y rubricó la faena con unas bernadinas, antesala de una estocada entera efectiva que le sirvió para que las dos orejas de ‘Ventoso’, que fue aplaudido en el arrastre, fuesen a parar a sus manos.

También paseó dos apéndices Miguel Ángel Perera, en este caso del quinto. De su labor capotera hay que destacar el epílogo a una mano, toreando al natural con el capote, que llevó a cabo tras un quite en el que mezcló la gaonera con las tafalleras.

Tras saludar Joselito Gutiérrez sendos pares  se fue Perera más allá del tercio y sin enmendar la plana enjaretó un inicio de faena de una quietud impresionante en los ayudados por alto. Luego vendrían unas series de muletazos de trazo largo, casi interminables, con los que exigió mucho al de Cuvillo. No terminaba de coger vuelo la faena y ante la falta de fuelle que evidenciaba su oponente terminó acortando distancias, colocándose en un sitio en el que se siente muy a gusto y saca provecho de muchos toros. Como le ha ocurrido esa tarde. Mató de certero volapié y le fueron pedidas las dos orejas que concedía el presidente.

Vistoso quite a una mano de Perera. (FOTO: Gallardo) Antes había echado por delante al jabonero ‘Aguaclara’ de 463 kilos. Un animal que había traído en vilo a las cuadrillas durante el sorteo. No se vayan a pensar ustedes que por su exceso de trapío. Si no por un problema de visión que apreciaron los veterinarios y que luego en la plaza no evidenció. Fue este un toro que tuvo movilidad y una embestida franca y noble sobre todo por el izquierdo. Al que entendió perfectamente al medir perfectamente la distancia que la res necesitaba para aguantar la siempre exigente muleta del extremeño.

Sin embargo la lidia no terminó de cuajar a lo grande dada la escasez de presencia que tenía el animal lo que restaba emoción a cuanto estaba ocurriendo en el ruedo. A lo que se sumó el reiterado fallo con el acero para ver su labor silenciada.

Entiendo que las figuras (y no me refiero solo a Perera o Talavante) busquen alivio en provincias pero no deben olvidar que sin emoción no hay fiesta y que la única manera de enganchar aficionados es – además de con toda esa batería de nuevas ideas que tanto les aplaudimos –  haciendo un esfuerzo por subir un punto la presentación del ganado que lidien en plazas de segunda. Ojalá que así sea, aunque si les soy sincero y viendo el cariz de los acontecimientos no solo en Badajoz sino en otros muchos puntos este deseo no deja de empezar a convertirse en una  quimera.

AL QUITE (OPINIÓN)

Camino de Damasco

Antonio Girol.-

El toreo de Morante obra milagros impensables. (FOTO: Gallardo)

Luis Antúnez ‘Cabazo’, otrora novillero tremendista y hoy alguacilillo de las principales plazas extremeñas, nos contaba esta tarde en la plaza de toros de Badajoz a Estefanía Zarallo, Pedro Pablo Gallardo y al arriba firmante mientras veíamos a Morante de la Puebla dar la vuelta al ruedo en loor de multitud deteniéndose a cada momento a recoger abanicos que le lanzaban las mujeres y él devolvía con un beso, una historia muy curiosa y que tengo el gusto de poder compartir con ustedes por la fuerza que desprende.

En el callejón de la plaza fotografiando con el deseo voraz de un niño que abre sus ojos al mundo había una chica que tapaba sus rubios cabellos del insolente sol sanjuanero con un gorrito a juego con su camiseta blanca. Por cuyas mangas y cuello asomaban unos cuantos tatuajes de coloridas flores.

Pensarán ustedes, ¿qué hay de curioso en algo tan normal en una chica de hoy día? Lo hay, ya verán. Resulta que esta joven, de la que siento no poder facilitarles más datos que es de Cataluña por lo que me dijo Cabazo, le había estado contado que hace un tiempo había sido una  declarada antitaurina hasta que un buen día, emulando a San Pablo camino de Damasco también se cayó del caballo.

En su caso en concreto el milagroso hecho había ocurrido en Olivenza. A donde vino un año de casualidad y de repente se encontró con el toreo de Morante. Y ese día vio la luz y desde entonces cambió las reivindicaciones animalistas por su cámara de foto en la que inmortaliza el más mínimo detalle de lo que acontece en una plaza. Comprendió que no hay muerte más digna para un animal que ofrecerla en el altar del ruedo. Y que no quedan más héroes que aquellos que a cambio de la gloria se juegan la vida en el palenque que rodea el albero.

No me negarán que la historia es curiosa además de romántica y apasionada. Digna de ser contada. Una manera única de demostrar que los toros, afortunadamente, están concebidos para personas con una sensibilidad especial. De la que por desgracia algunos carecen. Esa misma sensibilidad que tiene nuestra anónima amiga a la que hoy brindo estas letras, feliz de saber que aunque muchos de sus más directos protagonistas se empeñen esta fiesta sigue viva. Rabiosamente viva. Enhorabuena.


GALERÍA GRÁFICA (GALLARDO)

Alejandro Talavante.

Miguel Ángel Perera.

Los alguaciles saludando al presidente

Morante inédito en su primero

Miguel Ángel Perera.

Miguel Ángel Perera.

Miguel Ángel Perera. Miguel Ángel Perera. Miguel Ángel Perera.
Miguel Ángel Perera. Alejandro Talavante.

Alejandro Talavante.

Alejandro Talavante. Alejandro Talavante. Alejandro Talavante.
Morante de la Puebla. Morante de la Puebla. Morante de la Puebla.
Morante de la Puebla. Morante de la Puebla. Morante de la Puebla.
Morante de la Puebla. Miguel Ángel Perera. Miguel Ángel Perera.

Miguel Ángel Perera.

Alejandro Talavante.

Alejandro Talavante.

Alejandro Talavante.

Perera y Talavante en hombros


GALERÍA DE CUADRILLAS (GALLARDO)

Francisco J. Sánchez Araujo

Antonio J. Jiménez 'Lili'

Juan Sierra

Tulio Salguero

 

OTRAS IMÁGENES (GALLARDO)

Guillermo y Ginés Marín, de casta le viene al galgo Barroquismo en estado puro Seguidor de Talavante y ¡de Villafranco!
¡Agua! El portón de los sustos Con todos sus preparos
José Luis Gil Soto, D.G. de Desarrollo Rural Maravillas Ambel Barranco, hermana, sobrina y nieta de toreros Pasarela torera
Para todos los gustos... El letrado Pepe Reynolds y su guapa esposa El toro de la discordia

Pepe 'Marchivirito' y su mujer fieles a su cita con la fiesta

Tarde de abanicos

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No perdía detalle en cada vuelta al ruedo

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