GANADERÍAS PACENSES

Conde de la Corte, la gran olvidada

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Toro y hierro del Conde de la Corte. (FOTO: Gallardo)
Toro y hierro del Conde de la Corte. (FOTO: Gallardo)

«…Es como si de repente unos y otros se hubiesen olvidado de dónde viven los toros cuya sangre ha formado más ganaderías que ninguna otra.Y de nuevo me vuelvo a formular la misma pregunta de cada año: ¿Habrá alguna figura de esas de pongo y quito rey que sea capaz de apostar por un hierro y una divisa cuyo apellido lleva implícito el de estirpe brava?..»

Antonio Girol.-

Observo con indudable tristeza como cada año que pasa la ganadería madre de nuestro campo bravo decrece en número de festejos lidiados. Olvidada por toreros, empresarios y aficiones. Me estoy refiriendo claro está a la del Conde de la Corte. La vacada que Agustín Mendoza comprase allá por 1920 a la marquesa viuda de Tamarón y que gracias a su hábil manera de manejo y selección convirtiese en referencia obligada de las principales ferias y sobre todo del campo bravo.

De la sangre de Alpargatero, el fabuloso semental de Mora Figueroa lidiado en Madrid el 8 de octubre de 1916, fecundaría no solo el encaste condeso a través de Cazador y Valeroso, sus dos descendientes más aventajados, sino otros tres más en España: Ahí están Núñez, surgido de Amistoso, hijo de Chavetero y nieto del afamado raceador; Juan Pedro por medio de un vástago de Valeroso de nombre Llorón; y Atanasio con el toro Treinta y la vaca Navarra, ambos también de la misma línea adquiridos en su día por su suegro Bernabé Cobaleda, a los que agrega años más tarde el semental Carabella. Sin olvidar la simiente que inundó el campo luso y la que atravesó el océano rumbo al nuevo mundo. Esto, que ahora se cuenta en un párrafo, fue el impresionante legado que el VI Conde de la Corte de la Berrona dejó para la posteridad de una fiesta que ahora le da inmisericorde la espalda.

Desde el año en que murió Joselito (aunque las reses llegarían un trienio más tarde a Los Bolsicos) hasta buena parte de la década de los setenta, los toros del círculo con calamón rematado por la corona condal fueron los predilectos de figuras de la talla de Marcial Lalanda, Manolete, Luis Miguel Dominguín, Pepe Luis Vázquez, Antonio Ordóñez o Antonio Bienvenida, por citar figuras destacadas del escalafón de matadores en las distintas décadas en que la divisa verde, encarnada y oro fue santo y seña de las plazas en las que ellos actuaron.

¿Qué pasó entonces para que los condesos dejasen su lugar de preponderancia?  La falta de fuerza fue el primer revés. Aquello le llevó a perder sitio en las grandes ferias. Sin embargo, una vez superado ese bache, que por cierto acusaron casi todas las vacadas por esos años, la ganadería pareció retornar al lugar que por tradición e historia  le correspondía, fue a comienzo de la década de los noventa. Así lo atestigua la bravísima corrida que se lidia en 1991 en Las Ventas. Y que en Nochetriste tuvo a su principal aval al erigirse en el toro más bravo de aquel ciclo isidril, como lo testimonia el premio cosechado.

«…la ganadería pareció retornar al lugar que por tradición e historia  le correspondía, fue a comienzo de la década de los noventa. Así lo atestigua la bravísima corrida que se lidia en 1991 en Las Ventas…»


No solo Madrid disfrutó con el juego de los toros de la corona condal, también lo hará ese año Pamplona. En cuyo ruedo, Hablador dejaría impronta de su bravura que sería premiada con el trofeo al astado más bravo de San Fermín.

Cuando  todo parece discurrir por el camino adecuado, incluso la tarde del 1 de junio de 1999 José Tomás lidia en Las Ventas una corrida de la divisa tricolor, lo que alberga esperanzas de que las figuras vuelvan a apuntarse a la ganadería pacense, surge un nuevo frenazo.  Desde esa tarde ningún otro torero de relevancia (me refiero a los que ponen y quitan ganaderías) se anunciará con la divisa condesa.

Habrá quien se formule la pregunta de cómo salió aquella referida corrida para que ocurriese ese hecho. Esa tarde hicieron el paseíllo vestidos de nazareno, teja y verde botella, ‘El Tato’, Pepín Liria y el citado diestro de Galapagar, respectivamente. Si bien ‘El Tato’ no dijo nada tanto en el primero como en el cuarto. Pepín Liria en cambio dio un recital de toreo templado con la mano izquierda hasta el punto de dar dos vueltas al ruedo tras despachar al segundo, del que se le pidió la oreja con fuerza. Petición que fue ignorada por Juan Lamarca, a la sazón presidente del festejo. En el quinto, daría otra vuelta al ruedo. La disposición y las ganas del murciano hicieron que Tomás saliese a revienta caldera siendo incluso volteado muy feamente en el sexto. Sin embargo el gesto del madrileño se vio empañado por la entrega de Liria, que le robó literalmente los titulares de prensa al día siguiente.


«…lo único cierto es que desde entonces ninguno de los que han mandado en estas dos últimas décadas han querido medirse con estos toros. Relegando su lidia…»


¿Puede ahí radicar el ostracismo al que las figuras de esta nueva época han sumido a la ganadería del Conde de la Corte? ¡Quién sabe! Lo único cierto es que desde entonces ninguno de los que han mandado en estas dos últimas décadas han querido medirse con estos toros. Relegando su lidia, la que antaño demandaban las figuras, al circuito de las mal llamadas ‘corridas duras’, y en los últimos años al de rejones. Sin embargo, como si el destino se rebelase contra esa catalogación a la que han querido abocar a la ganadería de pura sangre Vistahermosa que Agustín Mendoza soñase, su asentamiento en estos circuitos no se ha producido.

 

Pasan por tanto el tiempo, y como les decía al inicio de estas letras observo cómo cada vez parten menos camiones cargados con reses por la pista que comunica Los Bolsicos con la Nacional 435. Es como si de repente unos y otros se hubiesen olvidado de dónde viven los toros cuya sangre ha formado más ganaderías que ninguna otra. Y de nuevo me vuelvo a formular la misma pregunta de cada año: ¿Habrá alguna figura de esas de pongo y quito rey que sea capaz de apostar por un hierro y una divisa cuyo apellido lleva implícito el de estirpe brava?  Ojalá así sea, y lo sea más pronto que tarde por lo recomendable que sería salir de la rutina actual en la que está sumida la fiesta.


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