Ginés Marín, doctor en Tauromaquia

Alegría y dolor en el día de su alternativa

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Quiso el destino que Ginés Marín conociese la cara y la cruz del toreo en el día en que advino al escalafón mayor. Primero cortando una oreja del toro que le cedió Morante de la Puebla para su doctorando y que paseó por las históricas piedras del coliseo nimeño; y después sufriendo una cornada en el sexto, de la que se marchó por sus propios pies a la enfermería. Felicidades torero.