Los alumnos de la escuela en Cabeza la Vaca

Lección magistral

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No hay manera más práctica y a la vez bonita de fomentar afición que ver como natural aquello que lo es en sí mismo. Como natural es entrenar para que ser torero. Y así explicárselo a otros niños que ven en chavales de su misma edad un espejo en el que mirarse. Como ocurrió ayer en Cabeza la Vaca. En cuya plaza pública principal, rotulada con el nombre de España, un grupo de niños de la Escuela Taurina del Patronato de Tauromaquia de la Diputación de Badajoz mostró a un nutrido grupo de chavales de la localidad cómo es el misterio del toreo a partir de la base del entrenamiento. Una experiencia fabulosa que en la localidad pacense están deseando que se repita en fechas próximas porque supo a poco.