BADAJOZ - Primera de feria

Lección 1ª: ¿Qué es un héroe?

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Roca Rey
Roca Rey

El día en el que se estrenaba el palco infantil los más pequeño vivieron en directo qué es ser un heroe. El susto vivido con la cogida de Roca Rey cuando entraba a matar al sexto puso la porción de heroicidad necesaria en una tarde anodina y aburrida en la que la falta de raza de los toros de El Pilar dio al traste con las ilusiones de chicos y mayores en la primera corrida de la feria del Cincuentenario. Enrique Ponce y José María Manzanares pasaron sin decir nada por el ruedo pacense.


BADAJOZ/Corrida de  toros

TOROS: Se han lidiado toros de la ganadería de El Pilar, faltos de raza y de juego desigual. Pitados al arrastre 2º, 4º y 5º

TOREROS
Enrique Ponce (de turquesa y oro) ovación con saludos y ovación con saludos
José María Manzanares (de azul noche y oro) ovación con saludos y silencio
Roca Rey (de verde botella y oro), ovación con saludos y oreja.

INCIDENCIAS: Primera de abono de la feria del Cincuentenario. Tarde calurosa. Algo más de media entrada de aforo. Antes de romperse la formación del paseíllo se guardó un respetuoso minuto de silencio en memoria de Iván Fandiño.

PARTE MÉDICO ROCA REY: El diestro Andrés Roca Rey sufre una cornada interna en la cara interior del muslo derecho a nivel del tercio superior interno del mismo con afectación en la porción proximal del aductor mayor derecho y/o iliopsoas, pendiente de estudios complementarios y ecografía. Practicadas las oportunas pruebas se le diagnostica una rotura de fibras y queda ingresado en una clínica de la ciudad.


Antonio Girol.-

     Hay un pilar en mi pueblo que en cuanto aprieta el calor se queda vacío de agua. Es lo que tienen los rigores de estas fechas. Algo así debe ocurrir por Salamanca, pero en este caso no con el líquido elemento sino con la raza viendo el juego de los toros de El Pilar que esta tarde se han lidiado en la plaza de Badajoz. Llegaba la divisa salmantina al Coso de Pardaleras bajo el halo de dos grandes toros lidiados en la pasada feria de Sevilla. Pero visto lo visto, tanto aquí como a finales de mayo en Cáceres, al manantial de la familia Fraile tras esa saca sevillana también se le ve ya el fondo; y no precisamente el de la bravura.

     Comenzó la tarde con una foto maravillosa: la de Morante de la Puebla rodeado de un centenar de niños en ese tendido infantil que ha creado la empresa, a la que desde aquí felicitamos por la iniciativa. Seguro que de ese grupo de niños y niñas saldrán grandes aficionados que contarán cuando sean mayores cómo un genio de La Puebla les enseñó qué es el arte de birlibirloque. Lástima que la lección tuviese un libreto tan pobre en cuanto a juego del ganado. Porque ninguno de ellos podrá hoy dormirse recordando nada más allá de la heroica de un chaval de Perú llamado Andrés Roca Rey, que, cuando tenía más o menos su misma edad, soñó con ser torero precisamente en esa plaza donde hoy a punto ha estado de rozarse la tragedia.

     Puede que sea porque continuamos sensibilizados con lo ocurrido el pasado sábado. Pero no me negarán, sobre todo los que lo hayan presenciado en directo, que por un momento viendo el rato que estuvo Roca Rey entre los pitones del sexto no se pusieron en lo peor. De ahí que cuando el joven diestro, con la taleguilla hecha jirones y el cuerpo mallugado, volvió a la cara del toro para instrumentar unas benardinas, la emoción ausente durante las dos horas de festejos hizo su aparición para jalear, como no se había jaleado en toda la tarde, la labor de la torería andante.

     Tras esa muestra de valor, el de Perú se fue tras la espada y la dejó enterrada en mal sitio con lo que el presidente, con buen criterio y mejor asesoramiento, le otorgó una oreja. Una sola. La que merecía su gesto de amor propio tras una faena en la que hasta ese momento solo se había podido puntuar el arrimón llevado a cabo ante un toro que no se entregó en ningún momento y con el que había justificado su entrega a base de jugársela en cercanías.

     De haber estado más acertado con el acero también le habrían pedido algún trofeo en el tercero. El mejor toro del mal encierro de El Pilar. Un animal que, ya de salida, colocó bien la cara y se desplazó con mucha suavidad en los lances de recibo con los que fue saludado por Roca Rey. Comprendió el peruano que el astado lo quería todo por abajo, y tras el inicio de faena por ayudados, así lo llevó a cabo. Es verdad que el de Moisés Fraile pedía que le echasen los vuelos al hocico y le alargasen el muletazo y no siempre lo logró su matador. Pero en el conjunto de la actuación hubo más aciertos que errores y por eso logró momentos de buen encaje con su antagonista. Justo cuando abrochaba la faena por benardinas el toro se partió una mano y ese contratiempo hizo que se pusiese complicado a la hora de cuadrarlo con el consiguiente bajonazo que impidió cualquier atisbo de premio.

     Poco, por no decir nada, se va a recordar del paso de Enrique Ponce y José María Manzanares por esta feria del Cincuentenario. Ambos fueron ovacionados por un público cariñoso y muy respetuoso con los dos toreros de la Comunidad Valenciana que se toparon con sendos lotes infumables. Ante los que no pudieron más que intentarlo, pero a sabiendas de que cuando un pilar está seco es imposible sacar agua de él por más que uno se asome a su borde con un cubo en la mano.

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GALERÍA GRÁFICA. FOTOS: GALLARDO
OTRAS IMÁGENES. FOTOS: GALLARDO

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