MÉRIDA - 1ª de feria

Ventura y Hernández reeditan puerta grande

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1858
Diego Ventura y Leonardo Hernández a hombros
Diego Ventura y Leonardo Hernández a hombros

Como ya hiciesen el pasado año, Diego Ventura y Leonardo Hernández volvieron a salir en hombros del coso del Cerro de San Albín. En esta ocasión, el hispano luso cortó cuatro orejas y un rabo por dos del caballero extremeño. El neófito Filipe Gonçalves solo pudo saludar dos ovaciones por su fallo con el acero. Los forcados de Alcochete realizaron dos grandes pegas en los toros cuarto y sexto.


MÉRIDA – Primera de feria

TOROS: Se han lidiado toros de Luis Terrón Díaz, desiguales de presentación y buen juego en conjunto.

REJONEADORES:

Diego Ventura, dos orejas y dos orejas y rabo
Leonardo Hernández, oreja y oreja
Filipe Gonçalves, que tomó la alternativa, ovación y ovación.

INCIDENCIAS: Media plaza de aforo. Tarde-noche de temperatura agradable. Por primera vez en los más de cien años de la plaza emeritense se celebró una corrida a la antigua usanza portuguesa. Acturon los forcados amadores de Alcochete comandados por el cabo Nuno Santana que realizaron buenas pegas en los toros 4º, 5º y 6º. En especial en los números pares. Los forcados de cara en cada pega fueron: Manuel Pinto, Pedro Beltrao y Pedro Gil.


Antonio Girol.-

     La corrida, anunciada como a la antigua usanza portuguesa, comenzó con la elegancia sobria de este tipo de festejos. En la que caballeros perfectamente ataviados a la federica, pequeños pajes a pie, timbaleros y trompeteros a lomos de corceles y banderizos con pendones de gala escoltaron a los tres rejoneadores que entraron al ruedo subidos en una calesa.

     Así daba comienzo un festejo en el que además se celebró la ceremonia de alternativa del rejoneador luso Filipe Gonçalves que en su primero acusó los nervios propios de la cita y nada más colocar el primer rejón de castigo vio cómo su caballo Herodes era alcanzado por ‘Listoncillo’, que así se llamaba el de Luis Terrón. El equino se marchó gravemente herido en los ijares y Gonçalves no terminó de acoplarse con el toro de su doctorado. Le costó sobreponerse al contratiempo y solo al final, con Xique, pudo lograrlo en las cortas.

     En el sexto sí pudimos ver la verdadera dimensión del cavaleiro portugués. Espoleado por el triunfo de sus compañeros salió a por todas. Es cierto que no tiene una cuadra similar a la de Ventura y Hernández, pero supo jugar sus cartas a lomo de Universo y Zidane. Especialmente con el primero de ellos. Un gran caballo. Muy expresivo y valiente. Con el que colocó dos banderillas de categoría quebrando en las astas del morlaco con mucha exposición tras marcar perfectamente los tiempos.  Templó al de Terrón a dos pistas y cuando lo tuvo en el momento óptimo de maceración sacó a Zidane para poner un gran par a dos manos. Tuvo que hacer uso del verduguillo tras pinchazo hondo y este contratiempo hizo que perdiese la oreja que merecía por la pureza y exposición de su actuación.

     El triunfador de la noche, en cuanto a números se refiere, resultó Diego Ventura. El hispano-luso está en el cenit de su carrera y además le acompaña una cuadra en la que ni uno solo de sus caballos baja la media. Su primero fue un toro de más a menos. En ese más se encontró de frente a Guadalquivir que le templó los ánimos. Al igual que ocurrió con Nazarí. Una de las estrellas indiscutibles de Ventura. Con el que toreó a la grupa llevando cosido al de Terrón. Y con Lío, montó literalmente eso, un lío, por el valor seco con el que quiebra en la misma cara del toro.

     Las dos orejas que paseó en su primero le supieron a poco a Ventura. A pesar de que el cuarto de lidia ordinaria tuvo el defecto de salir mirando a las inexistentes nubes de la noche emeritense y tendencia a irse a toriles, Ventura con suma inteligencia supo sujetarlo desde salida fijándolo en los medios ayudándose con la banderola de su rejón. Para acto seguido sacar a Sueño, con el que embelesó al de Terrón a dos pistas. Permitiéndose además recortar por los adentros en toriles. Lo que dice mucho del valor del caballo y de la valía del caballero. Con Fino vimos otra versión. En este caso la de coger al astado muy en corto en el cite. Tras la actuación de los forcados de Arronches en la que su forcado de cara Manuel Pinto estuvo espectacular, volvió de la cuadra montando a Dólar con el que terminó de calentar al respetable al poner un par a dos manos sin que el caballo llevase la cabezada puesta.

     Me llamó la atención la poca química que hubo en los tendidos con las dos actuaciones de Leonardo Hernández. Era como si el público se hubiese vaciado con Ventura. De lo contrario no entiendo ese desapego con un rejoneador que dio lo mejor de sí ante dos toros de distinta condición. Su primero manseó al sentirse herido con el rejón de castigo. Tuvo que emplearse a fondo el extremeño con Calimocho para encelarlo en su grupa al torear en redondo a dos pistas. Conseguida la fijación tiró de Sol. Toda belleza y expresividad. Con el que clavó una banderilla arriesgando mucho sin que ese esfuerzo tuviese la recompensa que merecía. De ahí que con Xarope tras las cortas al violín tuviese que tirar de efectismo haciendo el teléfono. Al segundo intento con el verduguillo atronó a su antagonista lo que a buen seguro le restó premio.

     También tuvo que hacer uso de la cruceta en el quinto. Quizás el mejor toro del encierro. Al que colocó banderillas al quiebro con Verdi yendo siempre muy de frente y con mucha verdad. De nuevo los tendidos no terminaron de estar todo lo cálidos que el esfuerzo merecía. De ahí que recurriese otra vez a Sol. Y después a Despacio con el que clavó un gran par a dos manos antes de que los forcados volviesen a actuar para en esta ocasión conseguir la pega en el segundo intento.

GALERÍA GRÁFICA. FOTOS : GALLARDO

OTRAS IMÁGENES. FOTOS: GALLARDO