FERIA DE SAN JUAN/Corrida de Rejones

Rejones, espectáculo garantizado

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Leonardo Hernández y Diego Ventura abandonan la plaza en hombros en el festejo final de la feria taurina de 2011, tras desorejar a los tres mejores toros de un encierro desigual de Luis Terrón.

LA FICHA

TOROS: Se han lidiado seis toros de Luis Terrón, con las defensas reglamentariamente despuntadas, nobles y de juego desigual. Pitados al arrastre primero y cuarto. Aplaudido el tercero.

REJONEADORES: – Pablo H. de Mendoza, ovación y fuerte ovación.

– Diego Ventura,  dos orejas y dos orejas.
– Leonardo Hernández, oreja y oreja.

INCIDENCIAS: Dos tercios de entrada, en tarde de bochorno insufrible. Presidió José Mª. Gordillo.

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A mejor gloria
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Antonio Girol.-

Si algo apetecía esta tarde era quedarse en casa con el aparato de aire acondicionado zumbando a toda mecha. O irse a la piscina para no sacar ni la cabeza de debajo del agua. Cualquier cosa menos sentarse en un bloque hirviente de cemento. Sin embargo, cuando se tiene pasión por algo, parece que no se sufra aunque desde fuera te miren con cierta lástima. Por eso era de esperar que a los amantes del toreo a caballo no les iba asustar los cuarenta y tantos grados que marcaban los termómetros, ni tan siquiera el tremendo bochorno que envolvía con calima de plástico cada rincón de la plaza.

Plomo derretido caía desde el encapotado cielo cuando las notas del clarín treparon hacia lo más alto a estrellarse con el tapiz de nubes. Por el portón de cuadrillas aparecían tres caballos y en sus lomos tres jinetes, aquellos que anunciados en el cartel habían conseguido el milagro de que los enamorados del arte declinaran estar en un lugar a mejor recaudo. Eso es afición. Y lo demás, cuento.

En chiqueros esperaba un encierro correcto de presentación de la divisa de Luis Terrón, ganado murubeño criado para permitir el triunfo de quienes se acartelan frente a ellos. A excepción del cuarto y el sexto más mansitos, los otros han servido. En definitiva, toros para el toreo a caballo de hoy día. Manejables, con motor ‘diesel’, que posibiliten temple y piruetas, a partes iguales.

A Hermoso se le pone feo.-

Abría plaza el navarro Pablo Hermoso de Mendoza, circunstancia que no le agrada pero que por exigencias del ‘guión’ va a tener que ir acostumbrándose. Su primer antagonista tuvo nobleza, aunque adoleciese de cierta mansedumbre. Lo paró en rítmicos círculos con el ágil Dalí, de raza anglo-árabe, y pelo alazán, con el que colocó un único rejón de castigo, enseñando a embestir al de Terrón, que galopaba con ese tranco, propio de los de su sangre, persiguiendo a la montura.

Ello motivó que eligiese a Chenel para abrir el tercio de banderillas. Un caballo que combina por igual flexibilidad, valor y torería.

Pablo Hermoso adornándose con la elevada. (FOTO:Gallardo)

Con él clava dos banderillas y galopa de costado, llevando siempre muy templado a ‘Culebrita’, dándose el lujo de rematar las suertes con bellos trincherazos.

A pesar de la pureza con la que ejecuta las suertes, el rejoneo de Pablo no termina de calar en los tendidos. El bayo Ícaro, será la siguiente arma que utilice para meter calor en unos tendidos extremadamente fríos, a pesar del sofocante calor. Con el que demuestra una gran doma el jinete, y una extraordinaria valentía el caballo, dejándose llegar mucho los pitones y dando siempre  la cara al toro.

Tras la exhibición de Ícaro, será con Pirata con quien clave banderillas cortas a ‘Culebrita’, que se había aquerenciado en toriles. Desde allí, a una mano lo sacó uno de los auxiliares para dejarlo en el centro del ruedo, en donde Pablo entra a matar pinchando en reiteradas ocasiones antes de dejar un rejón caído. El fallo con el acero hace que su labor solo sea ovacionada.

Cuarto y mitad de manso.-

No tuvo tampoco suerte con el cuarto, un toro muy soso y mansurrón que no le ha servido para poder triunfar. Utiliza de salida a Sármata, hijo del recordado caballo de idéntico nombre que muriese de una neumonía hace cuatro años. Con él coloca dos rejones de castigo, el primero de ellos de muy mala colocación.

Y si el anterior hace honor a su padre, no menos lo hace Manolete, que será el encargado de iniciar el tercio de banderillas. Un equino hijo del mítico Cagancho, con el que banderillea yéndose al pitón contrario de forma magistral. Y que encela la embestida del mansito cuarto para sacarle de las querencias y dejarle en el centro del ruedo a fin de poder cambiar de cabalgadura. La siguiente tanda la dará con Machado, que tendrá que emplearse con valentía al irse de nuevo el toro a tablas y pegar un fuerte arreón, haciéndole perder uno de los protectores de las manos.

Intentar lucirse con tan desclasado antagonista es tarea difícil hasta para un maestro de la talla de Pablo Hermoso, que tiene que recurrir al efectismo de las cortas a dos manos, colocadas desde Pirata, para poder calentar al público, justo antes de volver a pinchar en dos ocasiones y dejar un rejón trasero. Se le ovacionó con fuerza en agradecimiento al tremendo esfuerzo que llevó a cabo.

Diego conoce el paño.-

Diego Ventura ha sido el triunfador numérico de la tarde, a base de llevar a cabo un rejoneo espectacular, muy bullicioso y populista. Ya de salida calentó al personal con la forma de parar a ‘Razonante’, por medio de circulares a lomos de Maletilla, un bonito ejemplar de su hierro que se dobla perfectamente para hacer de la suerte de parar a los toros un espectáculo. Tuvo que clavar un segundo rejón al no haber quedado prendido correctamente el primero.

Tremendismo de Ventura muy del gusto del público. (FOTO:Gallardo)

Del lusitano Nazarí se podría estar hablando horas por la capacidad que tiene para imantar las embestidas galopando muy templado de costado. Y que además hace las batidas con gran precisión al pitón contrario.

Pero había que poner más carne en el asador y por eso el hispano-luso se decidió por sacar a Wellington, que es especialista en quiebros, tanto en carrera como partiendo de estático. Sin embargo, las tres veces que intentó quebrar viniendo de lejos falló en el embroque, por lo que tuvo que acortar distancias y ahí si dieron jinete y cabalgadura buena cuenta de la suerte.

Califa fue el elegido para la suerte suprema, antes había colocado banderillas a dos manos que se quedó en una sola al no prender la otra, y se había adornado con el teléfono. Mató de rejonazo trasero, pero efectivo. La masa decidió que había que premiarle con las dos orejas, y el presidente neófito accedió a ello.

Más madera.-

Las ansias de triunfo de Ventura no tienen límites, por eso salió en el quinto a revienta calderas a pesar de tener ya asegurada la Puerta Grande. Con Triana, clavó dos rejones de castigo, y entre uno y otro sufrió un golpe el caballo por venir el toro muy cruzado.

Inició el siguiente tercio a lomos de Sueste, un precioso lusitano que acabará siendo de época si continúa quebrando con esa suma elasticidad con la que lo hace. Caballo muy torero y valiente, que se gusta en las suertes, a donde va siempre de frente. Apunta también a que va a tener la misma cualidad que Morante, el siguiente equino en salir por el portón del patio de caballos, o sea, morder a los toros. Con él calentó los tendidos, que jalearon el numerito de las mordeduras. Vuelve a cerrar faena con Califa por medio de banderillas a dos manos, rosas y cortas. Mata de rejón certero y se lleva un derrote en la parte interna del muslo derecho. Dos orejas más para el esportón.

Clasicismo de Leonardo.-

Si bien Ventura ha sido el triunfador numérico, el triunfador en clave torera ha sido Leonardo por varios motivos. El primero, por el clasicismo de su toreo a caballo. Y el segundo, por haber tenido que pechar con peor lote.

Mejor el tercero que el sexto, este primero de su lote salió con muchos pies y Hernández le paró en círculos con Cairel, para después dejarle un rejón en lo alto.

La tarde, y la cita, obligaban a dar lo mejor de cada cuadra. Y ahí entra de lleno Verdi, con el que su dueño se asegura un rejoneo de alta escuela y calidad. Curiosamente falló en el primer quiebro, para después sacarse la espina yendo siempre de frente, para batir al pitón contrario, saliendo de la suerte de costado con temple y elegancia. La valentía y compromiso de este animal le hace ser especial, como lo fue la banderilla que dejó Leonardo, de dentro a fuera al hilo de las tablas.

Había que seguir apostando a ganador y por eso salió Quieto. Nunca un caballo recibió nombre más acorde a su personalidad. Quieto ataca desde estático, con una valentía y un corazón, que deja boquiabiertos a los públicos, para después girar en pirueta en la cara de las reses. Curiosamente los asistentes esta tarde al coso de Pardaleras no supieron apreciar esa valentía y ese corazón, y prefirieron el embauco a la verdad…

Xarope ha sido un caballo clave en la carrera de Leonardo. Con él se ha asegurado muchos triunfos a la hora de entrar a matar, sobre todo por su despaciosidad a la hora de andar delante de los toros. Ahora ha sido relegado de la suerte suprema para ser especialista en banderillas cortas al violín, que ejecuta el jinete extremeño con plasticidad y flexibilidad de acróbata. Y la suerte suprema ha recaído en Humorista desde el que dejó un rejón de ejecución contraria. Petición menor que depara una única oreja.


Al límite de perder la Puerta.-

De frente, al pitón contrario, Leonardo va hacia el toro. (FOTO: Gallardo)

A lomos del bayo Burladero esperó Leonardo la salida del sexto de la tarde, de nombre ‘Hogareño’, y que andaba como loco por saltar al callejón buscando su hogar allá en ‘Los Fresnos’. Si hubiese tenido oportunidad de escapar habría llegado hasta allí sin provocar más que sustos al verle pasar por las calles. Recibió dos rejones de castigo sin emplearse para nada. Con tamaño lastre en frente hubo de tirar de un caballo nuevo, pero con mucha personalidad, como es Templario para llegarle mucho al toro, encelarle y poderle clavar tras batida al pitón contrario. El clásico OH-31 fue la siguiente elección, a fin de someter a un toro huidizo que necesitaba en frente a un equino de mucha actitud. Lo logró en un par de gran ejecución. Buscó de nuevo el revulsivo de Xarope, que es garantía de éxito en las banderillas a dos manos y los pares sueltos de cortas. Y con Humorista clavó el rejón de muerte, que quedó algo trasero. Fue premiado con la oreja que le faltaba para salir a hombros.

Ayer me felicitaba por la corta duración del festejo, el de hoy ha durado diez minutos menos algo que agradecimos también, sobre todo por el sofocante calor que ha habido que padecer en la plaza, mitigado en parte por el buen hacer de los rejoneadores y el juego desigual de los astados de Terrón.

La plaza cierra sus puertas hasta un nuevo San Juan, que espero sea mucho mejor y nos deje tardes para el recuerdo. Hasta entonces, gracias por su fidelidad y les esperamos en las próximas citas taurinas por la provincia.


AL QUITE

Francisco J. Santana.-

A MEJOR GLORIA…

Termina una feria que ha tenido en el calor reinante un incómodo compañero de viaje. Aun así el público ha sido fiel a su cita taurina acudiendo, unos días más que otros, hasta la plaza para disfrutar de un espectáculo único, el de los toros.

Termina una feria que no tiene un triunfador absoluto. En la que, haciendo un símil futbolístico ahora que hemos vuelto a ser campeones de Europa con la rojita,  ha habido disparos sueltos pero sin terminar de rematar en goleada.

Una feria que nos deja el sabor dulce de la Puerta Grande de dos rejoneadores de un corte totalmente distinto. Uno populista, Diego Ventura; y el otro clásico, Leonardo Hernández. Ambos buscan llegar a la misma meta, pero sus caminos son diametralmente opuestos. En medio de ellos, en esta ocasión rompiendo plaza, Pablo Hermoso de Mendosa, el gran revulsivo de una fiesta que vive, incluso me atrevería a decir ha vivido, su verdadera edad de oro. Y utilizo el pretérito perfecto únicamente porque en los últimos años no termina de llenar como lo hiciese en tiempos no tan lejanos en el calendario.

Al respecto de esta reflexión me asalta la duda de si no se habrá buscado dulcificar en demasía al toro de rejones, y con ello han desprovisto al espectáculo de la fuerza y garra necesaria para mantener al aficionado pendiente del ruedo. Pudiese ser…

Termina por tanto una feria en la que viendo el resultado final aun duele más la cornada que sufriese Javier Solís en la primera corrida. Porque su faena a Garavito se ha ido engrandeciendo conforme se han quemado etapas. Siempre nos quedará la duda de qué hubiese pasado si el cuarto Albarrán no le hubiese lacerado la carne. Tal vez a estas horas tuviésemos más claro quién era el triunfador absoluto de esta calurosa feria de San Juan 2011.

Termina la feria, y como no puede ser de otra manera en el aficionado se abre de nuevo el apetito de seguir saciándose de toros en directo. Sin embargo habrá que esperar todo un año para que eso ocurra, para que las herrumbrosas puertas de la plaza vuelvan a rechinar al ser abiertas, de par en par, para recibir en esas entrañas que guardan con tanto celo a una afición que vive y sueña con faenas inolvidable. Mientras tanto siempre nos quedarán los pueblos y sus fiestas patronales cada vez más próximas en estas calendas veraniegas, que con tanta fuerza han azotado en estos cinco días que ya pasan a mejor gloria.

LA TARDE EN IMÁGENES. FOTOS: GALLARDO

Paseíllo engalanado.

Pablo Hermoso adornándose con la elevada.

La valentía de Ícaro dando siempre la cara.

La pureza de Hermoso no sabe de modas.

Pirata, caballo expresivo a la par que valiente.

Manolete, digno hijo de su padre.

Machado siempre de cara, templando la embestida. Diego Ventura, fuerza expresiva. Distinta doma, toreo distinto.
Morante y su afán mordedor. Garra de Ventura en la cara del toro.

Doliéndose del derrote que sufrió al entrar a matar.

A sus pies. Temple en la cabalgadura de Leonardo. De frente, al pitón contrario, Leonardo va hacia el toro.
El clásico OH-31 garantía de éxito. Cortas con Xarope para calentar a la grada. Leonardo interpretando la partitura al violín.
Orgulloso de su triunfo. Puerta Grande incompleta.

OTRAS IMÁGENES. FOTOS: GALLARDO.

El ganadero Luis Terrón a su llegada a la plaza. El rejoneador segedano Pablo Ramos, a ver a los suyos. Cuidados intensivos a un caballo torero.
Cuando aprieta el lorenzo...

Calentando a la solanera.

La joven veterinaria Carmen Arrobas en su puesto.

Quico Ramos ejerciendo su afición aprendida de niño en Cabeza la Vaca

Los decanos Fernando Masedo y Juan Ángel dándole al lápiz. Nuestro compi José María Ballester cazado cazando

Sombreros para la ocasión.

Cerremos la feria con una mirada guapa.