Amena charla-coloquio junto a D. Andrés Cruz en el Club Taurino de Badajoz

D. Apolonio recibe un merecido homenaje de la afición taurina

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D. Apolonio Noriega y D. Andrés Cruz amenizan con sus recuerdos y anécdotas una nueva edición de las ‘Tauromaquias Extremeñas’ que cada jueves de finales de mes organiza el Club Taurino de Badajoz.

Antonio Girol.-

La noche badajocense se tiñó del catafalco de la sotana de D. Apolonio, y del oro de los corazones de éste y de  D. Andrés Cruz Barrientos, su compañero en la fe.  Ambos párrocos contaron sus experiencias al frente de las capellanías de Badajoz y Olivenza, respectivamente, en la charla-coloquio que tuvo lugar en la noche del jueves en el museo del Club Taurino Extremeño.

Tanto D. Andrés como D. Apolonio reconocieron abiertamente que son grandes aficionados y que antes de su vocación sacerdotal experimentaron vocación taurina ya desde pequeños acudiendo a la antigua plaza a ver, cada vez que podían, los festejos que por entonces se anunciaban.

Entre las muchas anécdotas que contaron a preguntas de Fernando Masedo, destacó por su singularidad la del capellán de Olivenza que narró cómo, junto a sus hermanos Enrique y Juan Carlos, acudió a Paco Camino, en la década de los sesenta,  para que el diestro de Camas les regalase una entrada, para así poder ir a verle actuar en el festejo en el que se anunciaba en el coso pacense. Encontrando la complicidad del camero, que les coló dentro de la plaza e incluso les tiró una de las orejas que cortase aquella tarde. D.Apolonio y D. Andrés respondiendo a las preguntas de Nandi. (FOTO: AJG)

Años más tarde, siendo ya párroco de Cabeza la Vaca, con ocasión de la actuación de ‘El Niño sabio de Camas’ en la población pacense tendría la oportunidad de recordarle la anécdota.

En cuanto a su labor como capellán, aunque en la actualidad lo es de la plaza de Olivenza, sus inicios como párroco fueron en la población serrana citada anteriormente en donde no solo ejerció la capellanía sino que tuvo ocasión de introducirse aún más en el ambiente taurino. Narró sus vivencias al frente de la parroquia cabezalavaqueña a la que dotó de un nuevo tejado y adecentado de pintura gracias a sendos festivales taurinos que organizó a finales de los setenta, y que fueron un auténtico éxito de público y crítica.

Posteriormente pasaría a ocupar su magisterio en la formación de futuros sacerdotes en las aulas del Seminario Diocesano ‘San Atón’, para luego ya ocuparse de la capellanía de Olivenza. En la población fronteriza aterrizaría casi coincidiendo con el advenimiento de su famosa feria taurina.  Y desde un principio se involucró en el proyecto aportando su granito de arena a la hora de fijar en las paredes del patio de caballos el famoso ‘baldosín’ al que rezan los toreros antes de salir al ruedo.

D.Apolonio recibiendo el homenaje del Club Taurino. (FOTO: AJG)

Aun con la dedicación que le ocupa su labor pastoral en la Parroquia de Santa Engracia (Badajoz) y en la cárcel pacense,  así como la citada capellanía oliventina, en los últimos años ha sacado tiempo para poder echar una mano a su hermano Juan Carlos en la elaboración del libro ‘El toro bravo en la dehesa extremeña’, en todo lo referente a la documentación y visita a ganaderías.

D. Apolonio. Genio y figura.-

El otro protagonista de la noche era el simpar D. Apolonio Noriega. Capellán de la plaza de toros badajocense desde 1953, que a sus 85 años sigue compaginando su labor al frente de la capellanía taurina y la futbolística, al serlo también del C.D. Badajoz.

De su etapa en la plaza de toros narró cómo tras la inauguración del nuevo coso hubo dos años en que éste no contó con capilla. La cual se construyó tras su insistencia en que hubiese un lugar de culto al que pudiesen acudir los toreros a rezar. Reseñando así mismo que en más de una ocasión ha llegando incluso a ofrecerse eucaristías en su suelo.

Hombre versado en anécdotas sorprendió a la concurrencia al regalar al Club Taurino una fotografía de él, vestido con ropa talar, toreando una vaquilla en la finca de Lisardo Sánchez. Imagen que quedará  expuesta en las paredes del Museo del Club Taurino.

Al finalizar la charla, Luis Carlos Franco, Presidente del Club Taurino le hizo entrega de un obsequio en homenaje a su trayectoria como capellán.  Y así mismo notificó a los presentes que esta charla era la última en la que estaría en calidad de presidente de la institución, puesto que el próximo mes de diciembre cesará en su cargo, junto al resto de miembros de su junta directiva.