LUIS REINA - Torero

Solo conociendo el pasado se construye el futuro

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Luis Reina hoy, Luis Reina ayer...(FOTO: Alfonso Plano)
Luis Reina hoy, Luis Reina ayer...(FOTO: Alfonso Plano)

Esta máxima que sirve para titular esta entrevista se puede aplicar a Luis Reina, ayer abanderado del toreo pacense y hoy maestro de la Escuela Taurina de Badajoz. Su sapiencia del pasado es la piedra filosofal que ahora convierte en oro nuestra tauromaquia (AMPLIA GALERÍA GRÁFICA EN EL INTERIOR)

Antonio Girol.-

Si hay un ruedo que conoce sus pisadas es el de la plaza de toros de Badajoz. En él dio sus primeros pasos taurinos en una lejana noche de verano, y en él, todas las semanas, enseña y corrige a los niños, que como le sucediese en su momento, quieren ser toreros. Por eso hemos elegido este lugar emblemático para repasar su vida taurina en palabras e imágenes. A través de esta entrevista vamos a conocer mejor a Luis Reina, que un día de hace ya muchos años aglutinó las esperanzas de la afición pacense de encontrar un torero que abanderase nuestra provincia. Solo le faltó una pizca de suerte para rematar en la figura que muchos vislumbraron en sus comienzos.  Aquel muchacho de Almendralejo al que el periodista sevillano Rafael Moreno bautizó como el Curro extremeño, es hoy el maestro que ha hecho posible que en los escalafones de matadores y novilleros manden los nuestros. Esta entrevista supone un repaso por su trayectoria y a su vez un merecido reconocimiento a su labor de entonces y de ahora.

– Maestro Reina, ¿cómo recuerda su primera actuación de luces?

– Mi primera actuación fue aquí, en este mismo ruedo de Badajoz, en una nocturna.  Fue una novillada como para olvidarla, me pegó el novillo una paliza… Fíjate como sería que al día siguiente tuvo Javier Elbal (padre del banderillero Pepe Elbal y por entonces conserje de la plaza) que abrirme la puerta para que entrase a recoger los alamares que había perdido. Y los tenía que recoger a toda prisa para coserlos en el traje porque por la tarde actuaba en Cortes de Peleas.

– Imagino que ahora como profesor de la Escuela Taurina cuando ve a los niños y como los cuidan a la hora  de darle novilladas y clases prácticas notará la diferencia

Cartel de su presentación en público en la plaza de toros de Badajoz

– Comparar una época con otra es como pasar de la noche al día. Afortunadamente el aprendizaje ha dado un giro abismal, a mejor. No tiene nada que ver con nuestra época ni tampoco la manera de llevar a los chavales. Puede parecer que ahora es más fácil, por todas esas mejoras pero en realidad es más difícil porque hay mucha más competencia que entonces.

– En eso coincido plenamente porque cuando empieza su andadura taurina prácticamente estaban usted y Gallito de Zafra y un poco más tarde sale Juan Mora, y lo de ahora es una catarata de toreros.

– Efectivamente, llegamos a torear los tres juntos.  Ahora hay mucha más oferta  de actuantes que demanda de festejos. Eso se traduce en que hay más calidad en los toreros pero tiene la contra de que el número de festejos es menor.

– En su caso la llamada del toreo le venía de cuna…

– En mi casa siempre hubo ambiente taurino. Mi padre, Curro Reina Echeverría, fue banderillero. Estuvo, como tercero, a las órdenes de Pepe Luis Vázquez y Manolo González, en sus actuaciones por nuestra provincia. Él había sido novillero e incluso llegó a debutar antes de la Guerra Civil en Las Ventas.

Junto a su padre a la finalización de las clases de toreo de salón.

La herencia de los genes…

Los cuales han de ser fortísimos porque he heredado su misma afición. Fíjate que se murió con noventa años y no había día en que, a pesar de su limitación de facultades físicas, no diese un pase aunque fuese con una toalla. Y a mí me pasa algo parecido. Hasta qué punto será que los chavales me mandan fotos al WhatsApp toreando de salón en sus casas y les contesto corrigiéndoles la postura. ¡Me puede la afición! Esto mismo me lo decía muchas veces el maestro Manzanares (q.e.p.d) cuando me veía por ahí con los muchachos.

– Por tanto el aprendizaje lo tuvo en casa.

– Lo que mi padre me enseñó fue de salón. Lo demás me lo tuve yo que buscar por mi cuenta.

Fíjate que la noche de mi debut aquí en Badajoz, la que te contaba antes, fue mi primera vez de todo porque yo no había ido ni siquiera antes al campo a un tentadero. Comparado con ahora que a los muchachos antes de ponerlos a torear le llevamos al campo y los medimos según su formación delante de los animales.

– ¿Con caballos cuantos años estuvo?

– Tres años y medio. Aquella era una época en la que se toreaba bastante más que en la actualidad. Fíjate que a mí un novillo me partió en Sevilla la clavícula, en el mes de junio, y perdí más de 25 festejos y aún así acabé con otros veintitantos. E ibas a las plazas importantes al final de tu andadura en el escalafón.

– Sin embargo ahora no es así. Como profesor le toca inculcarle a los chavales lo contrario, que van a tener que madurar mucho más rápido cuando esta es una profesión, por cierto, de maceración lenta.

– Claro, les digo que tienen que madurar mucho más rápido de lo que yo, y mis coetáneos, tuvimos que hacerlo. Además de que les toca enfrentarse a un novillo más grande al nuestro. Por ejemplo las novilladas con caballos de hoy en Madrid son corridas de toros de otra época. Por eso en su paso por la escuela tienen que ser como esponjas y absorber todo lo que le podamos enseñar, ya que su margen de error es mucho menor al que teníamos nosotros. Es que no puede dar por perdido ni el toreo de salón.

– Le he oído en alguna ocasión una reflexión que le hace a los muchachos para que entiendan perfectamente lo que tienen aquí y lo que les espera el día que se marchan

– Siempre les comento que la escuela taurina es Disney. Cuando debutan con caballos, es la jungla. Y cuando tomen la alternativa entran en Parque Jurásico con esos dinosaurios con los dientes tan afilados que son los matadores del grupo especial que dan auténticos bocados.

– Llegó a la alternativa con ambiente. Había cortado una oreja en Madrid y había estado también muy bien en Sevilla.

– Fue un cartel bonito. Ródenas nos apoderaba a mí y a Ángel Teruel, eso significaba que tenía relación con el maestro Teruel y era un torero que me gustaba su corte. Por lo que muchas veces pensé que sería un buen padrino y mira por donde pude cumplir ese sueño. Doblemente además porque los toros fueron de Píriz, y yo con esa casa he tenido siempre una relación de amistad muy íntima hasta el punto de ser considerado uno más de la familia.

– ¿Tanto se nota el paso del novillo al toro?

– Sí, muchísimo. Aunque es verdad que hoy día los muchachos llegan con mucha más técnica de la que nosotros llegábamos.

Momento de la ceremonia de alternativa en la plaza de Badajoz

– Si bueno el cartel de su alternativa no lo fue menos el de su confirmación en 1981 con Paquirri y Niño de la Capea

– De ese día tengo una anécdota muy curiosa. Llegué con la hora justa al patio de caballos porque había un follón tremendo de coches pues todo el mundo quería ver a Paquirri que por entonces estaba ya de novio con Isabel Pantoja y eso aún le hacía tener más expectación, sobre todo a la llegada a las plazas. Al llegar vi que los dos estaban ya liados, y al ir a saludarles le dije a Paco: “Maestro, usted disculpe, pero es mi presentación como matador en Madrid y estoy nervioso”. Y me contestó: “si es la primera vez y estás nervioso espérate a volver más veces y entonces te vas a enterar de lo que es ponerse nervioso” Conforme fui yendo de nuevo a Las Ventas, que fueron 19 tardes en mi carrera, pude comprobar cuánta verdad había en aquellas palabras de Paquirri.

– La suya fue una época con una baraja más amplia de toreros que la que hoy se anuncia en las ferias.

– Sobre todo hubo más variedad de carteles. Se abrían mucho más los ajustes de lo que pasa hoy. Yo, por ejemplo, en la Feria de Otoño toreé en Madrid con Paco Ojeda y Emilio Muñoz que eran dos figuras del toreo. Eso hoy es impensable que se dé ni en Madrid ni en ningún sitio. Aquello lo inculcó muy bien Manolo Chopera. No solo en Madrid sino en muchas ferias.

– Su carrera estuvo jalonada de triunfos pero también de percances que en muchas ocasiones frenaron su evolución.

– Entre porrazos, lesiones, cornadas y el accidente de coche del 87…La verdad es que las coleccioné de todos los colores.

– Por ejemplo en 1983 cobró una cornada fuerte en Madrid

– En otro cartel importante. Ese día estaba anunciado con Espartaco y Yiyo, que venía de ser el triunfador de San Isidro.

– 1986 puede cifrarse como el año de su irrupción definitiva en el panorama taurino. Si mi memoria no me falla lo comenzó en Valdemorillo con una de Hernández Plá, ¿verdad?

– Sí, así fue. Por cierto, muy buena corrida aquella de Hernández Plá.

– Se puede decir que empezó también su periplo con las ganaderías llamadas duras. Otra experiencia más que ahora le sirve para educar taurinamente a los niños de la escuela

Luis Reina en Madrid dando un trincherazo a un santacoloma

– Efectivamente. Les digo constantemente que el cuidado y esmero que ponemos en su formación buscando siempre ganaderías de categoría no es lo que luego se van a encontrar cuando salgan de aquí. Ahí ya les va a tocar tragar saliva.

– Y ese año (me refiero a 1986), con esa inercia llegó a Madrid y llamó la atención con una corrida de Pilar Población.

– A la que le corté una oreja. Lástima que al año siguiente sucediese el accidente de tráfico que comentábamos antes y supuso un frenazo.

– Otro triunfo importante tuvo lugar en 1989, en este mismo ruedo de Badajoz. Tres orejas de una corrida de Victorino Martin, con un toro que pesó casi 600 kilos.

– Aquella fue una gran corrida de Victorino. Esa fue de la época que yo llamo de la Perestroika de Victorino.

– ¿La Perestroika? (Risas) Nunca se me hubiese ocurrido ese apelativo, ¡pero es genial!

– Sí, porque a partir de entonces le empezaron a salir a Victorino más toros que se dejaban torear. De esa época es la de Roberto Domínguez en Madrid. También otra de Pedro Castillo en Granada.

– Su carrera estuvo muy apegada a nuestra tierra aunque hubo otras plazas, de fuera, en donde tenía mucho cartel como por ejemplo Almería.

– Incluso quisieron que tomase allí la alternativa. Y también Madrid, que ha sido una plaza muy importante para mí.

– Si importante fue su carrera como torero la de formador de toreros está a la altura de los grandes maestros de la historia del toreo.

– Bueno, la verdad es que el mérito no es solo mío sino de toda la escuela y del Patronato de Tauromaquia de la Diputación en su conjunto. Es algo que nos hace sentir orgullosos de que hoy día Badajoz sea el número uno no solo en el tema formativo sino en el escalafón de matadores y novilleros como se viene demostrando temporada tras temporada.

– Supongo que algunos, los de fuera me refiero, os tendrán cierta pelusilla cuando vais a los certámenes

– Eso me dicen a veces los chavales: “Maestro, de aquí no nos van a llamar más” Y yo siempre les respondo lo mismo: “vosotros arrimaros como perros verás cómo no les queda más remedio que seguir llamándonos. Y si se cierra una puerta ya se abrirá otra” La verdad es que competitivamente han sido unos años muy buenos y le estamos muy agradecidos a quienes quieren que estemos en sus certámenes como puede ser el de Andalucía.

– ¿Cuál es el secreto de la Escuela?

– La filosofía de la escuela es férrea pero se basa más en lo que no tienen que hacer, que en lo que sí. De ese modo se les deja que ellos desarrollen el torero que llevan dentro  con su propia personalidad y quizás seamos de las escuelas que sacan más toreros con personalidades diferentes a diferencia de otras que moldean un tipo de torero más en serie.

– ¿Sientes que le ha quedado algo por hacer o echa algo de menos?

– De menos echo las facultades físicas. Lo pasado, pasado está. He tenido la suerte de tocar varios campos del mundo taurino y con eso me doy por contento, que no por satisfecho. Y ahora estoy disfrutando mucho.

Luis Reina respondiendo a las preguntas de la entrevista

– Gracias maestro por dedicarnos un rato de su tiempo y especialmente por esos WhatsApp tras la finalización de los festejos que en nuestro caso nos mantienen puntualmente informados de lo que han hecho los muchachos de la escuela tras sus actuaciones para poder transimtirlo a través del portal.

– Las gracias hay que dároslas a vosotros por vuestra dedicación y desvelos por la fiesta, y especialmente por quiénes más lo necesitan que son estos jovencitos que están aquí a nuestras espaldas entrenando y empiezan a abrirse al mundo del toro y encuentran en BADAJOZ TAURINA un escaparate sensacional.

REPASO A UNA TRAYECTORIA. FOTOS: ALFONSO PLANO

Curro Reina Echeverría, su padre y maestro Su padre instrumentando un muletazo en los años 30 Cartel de Madrid en el que se anuncia a su padre
Por entonces Luisito Reina. Aquí junto a Palomo Linares Con su padre, embelesado ante Paco Camino Junto a Paquirri. Luego sería su padrino de confirmación
El niño Luisito Reina brindando una faena Toreando de salón a plaza llena Gusto en el remate
Por lances así Rafael Moreno le bautizó el Curro extremeño Se entiende que lo anunciasen en carteles como este Torero de mucho gusto incluso con toros difíciles
Ceremonia de confirmación con Paquirri y Niño de la Capea Derechazo muy encajado en Las Ventas En esta ocasión al natural
Un joven Luis Reina posando antes del paseíllo A pesar de su corte artista le tocó pechar con toros duros E incluso con ellos dejó sus gotas de toreo caro
Sevilla, anunciado dos tardes de novillero con caballos Ambato, en el ecuador de la geografía taurina En Madrid, con dos toreros de época
Un desplante en la recordada tarde de los victorinos en Badajoz Sensacional estocada a otro Victorino. Esta vez en Madrid Paseado a hombros en Madrid
Con Curro en Almendralejo, su plaza. Con Yiyo en un festival. Juntos torearon en bastantes ocasiones Recibiendo el brindis de Talavante, uno de sus alumnos aventajados
Acompañado de alumnos en un tentadero de la Escuela En Sevilla junto a otros alumnos y Cartujano, el otro maestro de la escuela Luis Reina, en la actualidad, en el ruedo que le vio nacer como torero.