AL QUITE.- ANTONIO GIROL

Aumenta Olivenza, mengua Badajoz

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«Justo el año en que la feria de Olivenza crece en un festejo, la de Badajoz mengua en otro. Curiosa paradoja. Sobre todo, siendo la misma empresa, pero con distinta razón social, la que gestiona ambos cosos. Ayer se presentaron los carteles de San Juan y no les voy a negar que tengo una sensación extraña en mi interior…»

Antonio Girol.-

Justo el año en que la feria de Olivenza crece en un festejo, la de Badajoz mengua en otro. Curiosa paradoja. Sobre todo, siendo la misma empresa, pero con distinta razón social, la que gestiona ambos cosos.

Ayer se presentaron los carteles de San Juan y no les voy a negar que tengo una sensación extraña en mi interior.  Muchos son los comentarios que ha deparado los ajustes de la feria pacense en las redes sociales. La mayoría de ellos críticos con la ausencia de la novillada que en años anteriores ha formado parte del abono.

Coincido con quienes no dan crédito al hecho de que se elimine este festejo. Decía ayer el empresario José Cutiño en declaraciones a este medio (ver aquí) que los motivos estribaban en que, aparte de la dificultad para encuadrarla en el fin de semana por razones futbolísticas y electorales, Canal Extremadura no la retrasmitiese. Con lo que ello conlleva de ayuda económica en festejos en los que suelen ir menos público y los costes son altos (sic)

Al oír sus palabras me acordé de inmediato de todos esos pueblecitos con plazas de reducido aforo, en los que entre niños de teta y ancianos agonizantes no llegan en habitantes ni a un diez por ciento de los censados en Badajoz y que por sus fiestas patronales apuestan por la cantera de las novilladas. En muchos casos con picadores. Pueblos en los que, por cierto, la tele no se asoma para dar ese sustento económico. Tenemos un ejemplo bastante reciente en Fuentes de León, sin ir más lejos.

La decepción de la falta de novillada no me impide reconocer que las dos corridas de toros anunciadas componen dos carteles muy rematados. Es cierto que falta Talavante, pero seguramente de haber estado el pacense anunciado, el ausente habría sido alguno de los otros cinco. De hecho, el pasado año ya sucedió con El Juli.

Queda la de rejones que cierra la feria. Un festejo que ha despertado escepticismo por ser el día que es, el de San Juan. Curiosamente el mismo en que José Tomás actúa en Alicante. Casualidades del ‘destino’ han hecho que de quien tanto se ha rumoreado como base de los carteles pacenses, lo vaya a ser en la ciudad levantina y por las mismas fechas. Me da la nariz que el aleteo de esa mariposa a orillas del Mediterráneo ha provocado este tsunami cerca del Atlántico. A las figuras, tan celosas unas de otras, no les gusta competir en aquella jornada en la que por más que hagan en el ruedo se saben ignoradas por el foco mediático que ese día recae en exclusiva donde torea el de Galapagar. Un efecto colateral más que sumar. En este caso con forma de cuadrúpedo con cintas en las crines que tendremos que sufrir aquellos que preferimos el toreo a pie.

Volviendo al inicio de mis palabras, tres son únicamente las tardes en que se abrirá la plaza de Badajoz. Esperemos, y recemos a la Soledad, para que el año próximo que se cumple medio siglo de la inauguración del coso de Pardaleras seamos agraciados con el premio gordo del tomasismo. De lo contrario cabe hasta temer por algún recorte más viendo el panorama o si lo prefieren el percal, que es término más taurino.