50 años de empresariado en la plaza de toros de Badajoz

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Los intervinientes posando con el detalle que les entregó la entidad organizadora del acto
Los intervinientes posando con el detalle que les entregó la entidad organizadora del acto

Amena a la par que didáctica resultó la segunda de las conferencias desarrolladas en la Real Sociedad Económica de Amigos del País relativas al 50 aniversario de la inauguración de la plaza de toros de Badajoz. Una chara que contó con la presencia de cuatro de los empresarios que a lo largo de este medio siglo han organizado festejos taurinos en el coso de la Avda. de Pardaleras.

Antonio Girol.-

     Anunciados en cartel estaban Óscar Chopera, Juan Francisco Recuero, Bernardino Píriz, José Cutiño y Joaquín Domínguez. El primero de ellos excusó asistencia y en su lugar entró por teléfono Manuel Martínez, biznieto del viejo Don Pablo Chopera, que poco pudo aportar a la temática de la conferencia dada su juventud. Sirva este dato para constatar el ‘apego’ que la familia Martínez Elizondo tiene por su propiedad que no es otra que el inmueble de la plaza de toros de la Avda. de Pardaleras. No digamos ya por Badajoz.

   Conducidos por Fernando Masedo Pacheco, el cuarteto de intervinientes narró las diferentes vicisitudes que han vivido a lo largo de sus años como empresarios del coso capitalino. Inició la exposición Juan Francisco Recuero, que se convirtió en memoria de su padre, el que fuera santo y seña del empresariado extremeño durante más de tres décadas.  Entre las muchas anécdotas narradas destacó una que muestra el carácter que siempre tuvo Raúl Recuero: molesto por la construcción de la nueva plaza de toros creó el Trofeo Ibérico de fútbol para contraprogramar a la familia Martínez Elizondo al hacerlo coincidir con la feria de San Juan. Un Trofeo Ibérico por el que pasó lo más granado del fútbol nacional e internacional con figuras de la talla de Johan Cruyff.

     Entre los retos que tuvo que superar el recordado empresario, su hijo Juan Francisco recordó la feria de 1986 en la que en menos de quince días hubieron de montarse los festejos de San Juan ante la petición que les cursó el alcalde Manuel Rojas porque la propiedad no estaba por la labor de dar toros.

     Cipriano Píriz, por su parte, narró su experiencia como gerente de Protausa. Empresa que organizó la feria de 1992. Con el gracejo que le caracteriza rememoró cómo tras acometer una serie de obras de adecentamiento en el coso el fracaso económico que acarreó aquel ciclo les impidió continuar con la aventura hasta el punto que no pudieron ni contrarestar los gastos de la mejora. Rompió una lanza en favor de los propietarios que se hicieron cargo de parte del gasto llevado a cabo que incluyó pintura de corrales, asfaltado de los patios de desolladero y cuadrillas, así como arreglo de la enfermería.

Del tándem de empresarios actuales, el primero en hablar fue Joaquín Domínguez, que expuso la ilusión que como hijo de Badajoz le supuso ser empresario de la plaza en la que había cimentado su afición. Recordó que cuando llegaron a la administración del coso de Pardaleras se encontraron con que solo había 300 abonados y se marcaron el reto de poner a Badajoz en el lugar que le correspondía por importancia.

Por su parte, Cutiño, quiso en primer lugar tener un recuerdo para Raúl Recuero, Antonio Ródenas, Jaciento Alcón y Carlos Domínguez como los cuatro puntales más importantes del empresariado de la región. Contó cómo a través de este último conoció a Joaquín con el que lleva unido profesionalmente treinta años. Y cómo durante este tiempo siempre soñó con lograr que en Badajoz se colgase el cartel de “no hay billetes” que tantas veces le contaron que Manolote había colocado en la plaza vieja. Hecho que consiguieron en la temporada de 2012 con la venida de José Tomás.