JEREZ DE LOS CABALLEROS - Final Certamen

Una final con todos sus ingredientes

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La terna a hombros
La terna a hombros

El buen juego de los novillos de Jandilla unido a las ganas, la raza y el buen son de El Lauri, Carlos Domínguez y Dorian Canton posibilitó el triunfo de los tres novilleros y que la novillada final del Certamen de Clases Prácticas de la Diputación de Badajoz resultase un éxito artístico y de público. La terna abandonó el coso templario en volandas y la afición se marchó a sus hogares con la sensación de haber asistido a un festejo acorde a la importancia que este ciclo va adquiriendo con los años.


JEREZ DE LOS CABALLEROS – Final V Certamen Diputación Badajoz

NOVILLOS: Se han lidiado erales de Jandilla, bien presentados y de buen juego en conjunto. Destancando el cuarto, premiado con vuelta al ruedo en el arrastre.

ESPADAS:

José Antonio ‘El Lauri’ (ET Lucena), de turquesa y oro. Dos orejas y dos orejas y rabo
Carlos Domínguez (ET Badajoz), de tabaco y oro. Oreja y dos orejas
Dorian Canton (ET Richard Milian de Francia), de grana y oro. Oreja y oreja.

INCIDENCIAS: Prácticamente lleno. Temperatura agradable. Final del V Certamen de novilladas en clase práctica de la Diputación de Badajoz. El jurado decretó ganador a José Antonio ‘El Lauri’, de la escuela de Lucena. El segundo puesto correspondió a Carlos Domínguez, de la escuela de Badajoz. Y, el tercer lugar para Dorian Canton, del Centro Richard Milian de Francia.


Antonio Girol.-

     La final del V Certamen de novilladas en clase práctica que organiza la Diputación de Badajoz tuvo todos los ingredientes necesarios para el disfrute de quienes la vieron en directo o por la televisión regional: tres novilleros que no se dejaron ganar la pelea y un buen encierro de Jandilla que permitió el triunfo de los novilleros. Especialmente el cuarto, justamente premiado con vuelta al ruedo.

     Este novillo correspondió en suerte a José Antonio ‘El Lauri’, de la escuela de Lucena, que ya había sorteado un primer ejemplar que tuvo la virtud de la nobleza, aunque pecaba de ser bastante pegajoso y con el que mostró sus credenciales de cara a la final cortándole las dos orejas. Excesivo premio para la faena que planteó el lucentino en la que hubo claroscuros. Los claros hay que anotárselos en el toreo al natural cuando logró templar las embestidas de su antagonista y los oscuros en las distancias, pues no siempre supo dar las que requería el animal. Pero esto último se aprende con el tiempo.

     En donde sí dio una gran dimensión fue con el cuarto. Al que entendió muy bien y con el que terminó acoplándose para enjaretar una gran faena que caló en los tendidos. Era el de Jandilla el novillo con el que sueña todo torero. Y a buen seguro que El Lauri lo recordará durante mucho tiempo por cómo pudo sentir el toreo por ambos pitones. Tanto con la figura erguida como con los redondos de rodillas que administró al final de la faena. Mató de estocada sin puntilla lo que le valió para pasear el rabo de un astado justamente premiado con vuelta al ruedo en el arrastre

     A Carlos Domínguez le tocó pechar con un lote más complicado. Y además tuvo el hándicap de torear sus dos novillos tras dos buenas faenas de El Lauri. Salió el de Badajoz a no dejarse ganar la pelea y esas ganas en ocasiones le llevaron a embarrullarse. Lo que no se le puede negar fue su voluntad por querer hacer de todo para agradar al respetable.

     Así, la arrucina en los medios con la que inició la faena de muleta a su primero resultó de vértigo. Toreó muy bien a este novillo con la zurda. Un ejemplar muy exigente que, a diferencia de su hermano lidiado en cuarto lugar, no perdonaba errores. Como se demostró en la voltereta que le dio al alumno de la escuela de Badajoz que tuvo tintes de tragedia por cómo cayó al suelo el joven espada. Afortunadamente no hubo que lamentar más que el susto. En el quinto volvió a verse la disposición de Domínguez, que se fue a portagayola a recibirlo. También de rodillas replicó el quite que había hecho Canton. Y de esa misma guisa inició la faena de muleta en los medios por ayudados por alto. Puso toda la carne en el asador en busca de su objetivo y tras una faena de mucho metraje con un final también de rodillas toreando en redondo fue premiado con dos orejas.

     El francés Dorian Canton llamó la atención de los aficionados por la pureza de su toreo. Sobre todo, en su primero. Un animal que manseaba y al que le supo tocar las teclas para ir haciéndolo a fuego lento con mucho temple. Destacaron también los finales de series. En especial un gran cambio de mano. Conoce bien el oficio el alumno de Richard Milian y lo más importante sabe lo que tiene que hacer delante de la cara de su antagonista. Mató de media muy efectiva y fue premiado con una oreja. Poco premio para una labor tan bien estructurada.

     Sin embargo, en el sexto dejó alguna laguna de distancias del todo corregible con oficio. Le costó encontrar las adecuadas para que el animal se desplazase. Es cierto que cuando las encontró y echó los vuelos al hocico del jandilla se pudo apreciar otra vez esas formas puras de mostrar su tauromaquia. Lástima que en esta época de más público que aficionados la pureza sea un valor que no cotice al alza y de ahí la escasa transmisión que tienen estas faenas en los tendidos. Quienes sí la reconocemos agradecimos las formas del novillero francés.

GALERÍA GRÁFICA. FOTOS: GALLARDO